Le faltan 17 para los 90 años

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Una racha de aire frío, lluvia y baja temperatura añadió más tristeza a la celebración de los 73 años del PRI.

Ni los dos pasteles, elaborados con quequitos que facilitaron la repartición a los asistentes al festejo realizado frente al edificio de la sede estatal, levantaron la moral de los priistas entristecidos; tampoco la frase retadora: “PRI Tamaulipas no se raja”.

Sólo una persona obtusa no quiere ver lo que es real: la pérdida de fuerza y poder de El Partido, así con iniciales mayúsculas.

El PRI como tal nace hasta 1946, surge de otras agrupaciones, el Partido Nacional Revolucionario (1929) y el Partido de la Revolución Mexicana (1938), porque requería una adaptación a los tiempos, por lo que, siendo francos, este lunes 4 de marzo, el PRI, aún no alcanza los 90 años.

Aquel PRI que era ejemplo internacional por la forma como fue configurándose no existe más, la fórmula se desgastó, sus dirigentes y militantes no vieron lo obvio.

En ese proceso de reorganización política fue abriendo espacios que la gente reclamaba, armando procesos seudo democráticos que en realidad eran construidos desde las entrañas del priismo.

Me cuenta un amigo: “en los años 70´s el PRI ganaba todo. López Portillo fue candidato único. El sistema político se convirtió en una olla express. Reyes Heroles instrumentó la reforma política para que los partidos de izquierda tuvieran representación y se crearon los diputados plurinominales.

“Si no se hubiera hecho eso –prosigue mi amigo-, más 68s hubieran sucedido. Ahora Morena tiene que evitar crear su propia olla express…”

Y todo apunta a que seguirá el mismo proceso que marcó el PRI, dejará vivos a aquellos partidos que le resulten útiles para evitarse rebeliones.

Ese juego “democrático”, dejará escapar la presión y premiará a los institutos políticos que le den batalla al morenismo dentro de los márgenes que Andrés Manuel López Obrador permita.

Por ello no es raro que en la designación de candidatos haya nombres nuevos por todos lados. Eso forma parte del entresijo, que se “vista” de democracia los procesos de selección interna, así se estará prestando atención al reclamo de que siempre son los mismos los que se hacen de candidaturas y puestos de elección.

Aunque haya uno que otro colado de otras siglas políticas.

Pero hay que ver que en lo fundamental las cosas siguen prácticamente igual.

Hasta ahora, y tal vez porque es demasiado pronto, no se percibe una transformación como la que vociferan los morenistas.

Al contrario, el país está paralizado, no hay ni pa´tras, ni para adelante.

En Tamaulipas el electorado está acostumbrado a recibir dádivas para emitir su voto a favor de alguien.

Si no hay intercambio de favores, no hay votos.

La elección por el Congreso tamaulipeco dicen los conocedores que será muy cara.

Tanto el PAN como Morena tendrán que echar mano al presupuesto para repartir beneficios a la gente, si es que quieren ganar el Congreso.

El que más reparta, más curules ganará.

Y es donde entrará el presupuesto Morenista, ¿a qué partidos les dará recursos para que se conviertan en una oposición manejable?

¿Será el PRI, Movimiento Ciudadano, o el chiquitiaje?

Para el PAN entonces el panorama resulta mucho más incierto porque las baterías van contra él.

Viendo como están las cosas, en estos momentos resulta muy prematuro afirmar que Morena se transformará en el nuevo PRI y que llegará a cumplir por los menos 73 años.

México no es el de 1929, ni el de 1938, ni el de 1946, aunque haya quienes se empeñen en llevarlo a 90 años atrás en su historia.

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