AMLO ya rubricó su compromiso de no buscar su reelección como presidente de México, pero aún así los partidos políticos con todo y la firma algunos lo dudan, otros juzgaron innecesario comprometerse a lo que es una obligación por mandato constitucional, y hubo quienes de plano no le creen.
Pero en mí opinión, lo que debieron ser reacciones racionales y coherentes terminó en un vocinglero que sonó como un orfeón de coyotes aullando sin orden ni concierto.
Con lo cual ratificaron el por qué la oposición hoy se ve desguanzada, que mientras no reconozcan su situación esta empeorará y por ende se alargará el período de recuperación, entretanto, ya está forjándose en la cámara de diputados la herramienta ciudadana consistente en la revocación del mandato, que aunque no la veo como un paso previo a la reelección de AMLO, de aprobarse va ocasionar sacudimientos en el sistema político mexicano.
Es obvio suponer que los gobernantes buscarán por todos los medios ser refrendados en el cargo, en ese proceso unos participarán con la mayoría de los electores en contra, otros en igualdad de pros y contras, y los menos, con el respaldo social mayoritario.
Sin embargo, si el presidente de México propone someterse a ese examen con todo y los sombríos presagios de los “casandros” sobre el futuro de la economía del país, los demás gobernantes también aunque en mí opinión, es evidente que todavía no hemos dado muestras de que el voto está desprovisto de antipatías o simpatías, así como de necesidades.
Y ya es miércoles del consabido rompesemana, la tarde pinta para tequilear aunque si usted fue de los que se dejó caer durante el reciente puente, lo sensato es dejar pasar el “break” y esperarse al viernes. Que tengan buen día todos.


