Estaba repasando la columna La Caja de Pandora https://www.horaceronl.com/columnas/mamarracho-del-feis/ que, sin decir su nombre, hace alusión a un patético personaje que se ostenta como periodista e influencer, pero que apenas terminó la educación primaria. O sea, casi analfabeto.
A ese mamarracho del feis, desde años atrás, también se le conoce como “el reportero teibolero” porque entró a TV Azteca Monterrey luego de que un grupo de reporteros policiacos de la noche le inventaron un curriculum vite, en agradecimiento a sus atenciones en el negocio de bailarinas Azul Tequila.
Está cegado al no admitir que mientras él movía las cadenas para dejar entrar al Azul Tequila a sus conocidos a cambio de una propina, quien escribe iba en ascenso en su carrera universitaria tras volver de Italia en una corresponsalía de casi cuatro años, entre otros logros y reconocimientos.
Pobre mamarracho del feis que está bien acomplejado por una trayectoria periodística y empresarial limpia, hurgando en dependencias a través de Transparencia para contar una historia que me sacará lágrimas de tantas carcajadas, esperando sólo aplausos de sus seguidores en redes sociales.
Debe saber que lo que difunda de la empresa como Verbo Libre Editores S.A. de C.V., mucho tiempo antes de que dejara de mover las cadenas en el Azul Tequila, me tiene sin cuidado.
Que mejor se preocupe en esconder a sus prestanombres bien identificados que meten facturas por él, pero que dejan huellas pestilentes anexadas a las mismas, con los cuales ordeña dinero público en total ilegalidad en varios gobiernos municipales.
¿Pero de ese mamarracho del feis qué se puede esperar? Es el peor ejemplo de los merolicos que usan las redes como vía de escape de sus frustraciones, porque lo han despedido de empresas serias como TV Azteca Monterrey y Publimetro, entre otras.
Un huachicolero de la prensa que succiona dinero del erario. Y lamentablemente no es el único, aunque sí el estandarte de lo peor que hay en este oficio.


