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En mi vida tengo varias pasiones, una de ellas es el buceo. Lo practico poco porque no hay mares atractivos cerca de Monterrey, pero cuando voy de vacaciones procuro llevar mi certificación de Buzo Open Water PADI que me permite rentar equipo sin restricción alguna. Para que mejor se entienda: digamos que soy un profesional.

Desde hace dos años he recorrido varios oficinas tocando puertas en la Universidad Autónoma de Nuevo León para que se abra una escuela de buceo, pues no concibo que la UNAM tenga una desde hace más de 40 años, y la Máxima Casa de Estudios ha tenido intentos que han quedado en eso: intentos.

Supe que durante la rectoría del biólogo Luis Galán Wong, entre 2000 y 2003, la UANL recibió un donativo de equipos profesionales de buceo desde tanques, chalecos, compresores, trajes, máscaras y aletas, entre otros, pero se desconoce qué destino tuvieron.

Una escuela de buceo dentro de la tercera institución pública de educación superior en el país, con más de 200 mil estudiantes y 40 mil entre maestros, empleados y jubilados, no solamente la pondría al nivel de la UNAM insertándose en el plan de estudio de facultades como Biología y Organización Deportiva.

Sino también pudiera ser atractiva en un proyecto de atraer recursos externos ofreciendo cursos, como los de natación que actualmente se dan al público en general en las albercas del Centro Acuático Olímpico Universitario (CAOU) y del Centro de Acondicionamiento Físico Magistral (CAFM).

En principio el rector Rogelio Garza Rivera se mostró interesado en echarla a andar, mencionado que alguna vez supo de unos tanques de aire comprimido que se olvidaron en un almacén, en ese intento de que la UANL ofreciera cursos de buceo a los alumnos a Biología y a la comunidad en general.

Nunca será tarde para que alguien cristalice ese proyecto y la UANL se ponga el mismo nivel que la UNAM. E interés lo hay, como hay curiosidad de muchos neoloneses de bucear el los arrecifes mexicanos de la Riviera Maya, a donde snoquelean porque antes no aprendieron a bucear a bajo costo.

Me conozco y seré insistente aunque me siga topando con pared. Pues abrir una escuela de buceo en la UANL es no solamente necesaria, ya que es un proyecto viable, honesto, transparente y que brindará un servicio extra a la comunidad con el prestigio que tiene como institución educativa.

Entiendo que hay prioridades. Hasta eso, no soy tan cerrado. Terco sí.

Termino preguntando: ¿Alguien se imaginó que un día Nuevo León iba a tener su primer puente internacional con Estados Unidos?

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