Nuevo Progreso, Tam.-
Este año Luis, “Juanillo” y “Pantera” recibieron muchos visitantes de Canadá, algunos de la India y hasta de Australia. Parece difícil de creer que en territorios tan lejanos aprecian este arte local.
Se trata de tatuadores profesionales que en su conjunto suman más de 50 años de experiencia.
Estos sobrevivientes de los cinco estudios que en el pueblo de Nuevo Progreso, brindaban este servicio, de los cuales solamente queda un salón de pigmentación, comparten algunas de las experiencias que los mantienen vigentes.
Aseguran que tienen una larga lista de clientes que cada año los visitan, principalmente durante la temporada invernal, aunque de manera regular acude a buscarlos gente nueva.
“La realidad es que a muchas personas les sale más barato venir aquí con nosotros y la calidad de los trabajos y las técnicas de aplicación son prácticamente las mismas. Mientras en la Unión Americana o en Canadá el tatuaje de una letra puede costarles alrededor de 60 a 80 dólares (más de mil 500 pesos), en el lado mexicano les sale en 35.
“Obviamente el costo varía según el tamaño del tatuaje, el estilo y el color, pero sí hay gente que viene a hacerse trabajos ya muy grandes. Algo más artístico”, comenta Luis.
UN TRABAJO DE MODA
Estos artistas de la piel aseguran que si bien, gran parte de los turistas que ingresan al estudio Azteca Tattoo son “winter texans”, durante prácticamente todo el año reciben a muchas clases de personas, entre jóvenes, esposas y hasta abuelitos.
“A veces se sorprende uno de que llegan adolescentes acompañados por sus propios padres. Los más chicos que hemos tenido son de 15 años de edad y los mayores hasta de 85.
“Nosotros tenemos clientes asiduos en la época de frío, de diciembre a marzo. Cada año nos visitan para hacerse un tatuaje”, comenta “Juanito”.
Dos aspectos a considerar que estos tatuadores quieren que se sepan son la higiene y seguridad con la que desempeñan su empleo.
“Ocasionalmente hay gente que tiene la creencia de que por el hecho de venir a México vamos a usar cosas usadas, pero la realidad es que todos los materiales que utilizamos son completamente nuevos, agujas de paquete.
“Disponemos también de un autoclave de laboratorio, un aparato que sirve para esterilizar los metales, las pinzas y los tubos. Todo estudio de tatuajes debe tener uno de estos”, manifiesta Luis.
SU UBICACIÓN
Este negocio tiene ya su clientela, a pesar de que está un poco escondido. La mayoría de los turistas podrían pasar por la avenida Juárez, que conecta con el puente Internacional de Progreso, Texas, y no se percatan de que al fondo hay un estudio de tatuajes.
“Estamos en la segunda cuadra al cruzar hacia México. Sobre la acera izquierda, en la parte superior hay un grande anuncio que dice Almita’s y debajo el de Azteca Tattoo’s”, señala.
Ambos coinciden que la mayoría de los visitantes que ingresan a su negocio ya llevan una idea sobre el dibujo, frase o iniciales que desean inmortalizar sobre su tejido cutáneo, que van desde los nombres de sus parejas, de sus padres, hijos, hasta figuras de animales y de tipo religiosas.
“La gente viene a Nuevo Progreso a disfrutar con sus amigos, se está tomando una cerveza y al mirar el letrero de los tatuajes decide venir con nosotros. Tenemos visitantes que regresan porque le gustó nuestro trabajo”, expresan.
Por lo pronto, Luis, “Juanito” y “Pantera”, quien no estuvo para la entrevista porque era su día de descanso, son el trío artístico que plasma con tinta en la piel las expresiones que les solicitan sus clientes.
Incluso, aseguran que han llegado prácticamente a trabajar sobre las áreas externas del cuerpo menos imaginadas, aunque eso ya depende de los gustos de cada quien.
Azteca Tattoo’s, que abre los 365 días del año de las 10:00 de la mañana a las 8:00 de la noche, demuestra que Nuevo Progreso, a pesar de ser pequeño, es un pueblo donde hay todo tipo de negocios y éste es artístico.





