La soberbia precede al fracaso;
la arrogancia anticipa la caída.
Es cierto que la juventud es la apuesta del momento, pero caer en la soberbia de creer que solo por ser jóvenes se tiene el éxito asegurado, no es más que una falacia, se necesita del consejo y el apoyo de los más experimentados, de los que se las saben “de todas, todas”, esa mezcla de institucionalidad y el arrojo revolucionario de la juventud es la combinación perfecta. Lo que tanto daño le ha hecho a México son los extremos, por un lado hemos vivido momentos en que los grupos de poder, tanto políticos como económicos han sido ocupados por personas con experiencia, pero con la soberbia de creer que son superiores, aún por encima de las ideas frescas y renovadas de la juventud.
Por otro lado, la historia reciente no me dejará mentir, muchos jóvenes ocupando cargos en gobiernos y dirigiendo partidos, pero con sobrada soberbia, tanta que los hizo creer que sus ideas frescas y renovadas, eran superiores a la experiencia de los mayores, ahí es donde está el meollo del asunto, necesitamos un equilibrio que involucre estas dos fuerzas necesarias, un equilibrio que lleve a México al máximo desarrollo de su potencial.
Aún estamos a tiempo de darle a México el equilibrio que necesita, no perdamos el tiempo en ver quién tiene la razón o en quien la tuvo, nuestro país tiene prisa, lo mínimo que necesitamos, es tener prisa como México.
Reflexión
Los partidos apuestan por perfiles jóvenes para hacer contraste a un gobierno conformado en su mayoría por sexagenarios. El PRI puede ser el único que ofrezca el equilibrio de experiencia y juventud, con esto, puede empezar a corregir el rumbo que perdió en los últimos años.*Barómetro*
Daniel Santos Flores.
La soberbia precede al fracaso;
la arrogancia anticipa la caída.
Es cierto que la juventud es la apuesta del momento, pero caer en la soberbia de creer que solo por ser jóvenes se tiene el éxito asegurado, no es más que una falacia, se necesita del consejo y el apoyo de los más experimentados, de los que se las saben “de todas, todas”, esa mezcla de institucionalidad y el arrojo revolucionario de la juventud es la combinación perfecta. Lo que tanto daño le ha hecho a México son los extremos, por un lado hemos vivido momentos en que los grupos de poder, tanto políticos como económicos han sido ocupados por personas con experiencia, pero con la soberbia de creer que son superiores, aún por encima de las ideas frescas y renovadas de la juventud.
Por otro lado, la historia reciente no me dejará mentir, muchos jóvenes ocupando cargos en gobiernos y dirigiendo partidos, pero con sobrada soberbia, tanta que los hizo creer que sus ideas frescas y renovadas, eran superiores a la experiencia de los mayores, ahí es donde está el meollo del asunto, necesitamos un equilibrio que involucre estas dos fuerzas necesarias, un equilibrio que lleve a México al máximo desarrollo de su potencial.
Aún estamos a tiempo de darle a México el equilibrio que necesita, no perdamos el tiempo en ver quién tiene la razón o en quien la tuvo, nuestro país tiene prisa, lo mínimo que necesitamos, es tener prisa como México.
Reflexión
Los partidos apuestan por perfiles jóvenes para hacer contraste a un gobierno conformado en su mayoría por sexagenarios. El PRI puede ser el único que ofrezca el equilibrio de experiencia y juventud, con esto, puede empezar a corregir el rumbo que perdió en los últimos años.


