WASHINGTON, E.U.-
Forever 21 es la última minorista estadounidense en cobijarse en el capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos. Bajo la suspensión de pagos, la firma espera reestructurar su modelo de negocio en un intento por volver a ser rentable.
Ello implica, entre otras cosas, el cierre de establecimientos, cerca de 178 en el país. Sin embargo, este es sólo un síntoma más de los problemas que enfrenta el sector en general, particularmente las compañías aferradas al tráfico físico y ubicadas en centros comerciales.
Según los datos de Coresight Research, en lo que llevamos del año han cerrado 8 mil 567 establecimientos, superando en 46% el número de tiendas que perecieron el año pasado, 5 mil 844. De hecho, se espera que a finales de 2019 la cifra total alcance 12 mil tiendas.
Al mismo tiempo, de acuerdo con las observaciones de la consultora BDO, el ritmo de las suspensiones de pagos y quiebras de las minoristas en 2019 se ha acelerado cuando se compara con las tendencias del año pasado.
Este año, al menos 18 grandes compañías como Beauty Brands, Innovative Mattress Solutions, Gymboree, Payless, Diesel, Roberto Cavalli o Barneys New York, entre otras, se han acogido a algunas de las modalidades que ofrece la Ley de Quiebras.
Todo en un momento en que los síntomas de debilitamiento económico, las tensiones comerciales con China y las presiones políticas que han instigado una investigación para un posible juicio político contra Trump amenazan con hacer mella en la confianza y el gasto del consumidor, algo que de ocurrir podría aguar la fiesta a la temporada de compras navideñas.
Si bien los aranceles aún no han tenido un marcado costo en los precios, es cierto que desde principios de septiembre un catálogo limitado de bienes, que incluye relojes inteligentes, drones, televisores y auriculares, entre otros, por valor de 112 mil millones de dólares, están sujetos a un impuesto adicional de 15%.
Además, este año los estadounidenses comerán el pavo de Acción de Gracias el próximo 28 de noviembre, lo que resta seis jornadas a la temporada de rebajas con respecto al año pasado.
“Esto pone una presión adicional a las minoristas para vender más antes del Black Friday”, señalan desde UBS, donde mencionan también un clima más cálido de lo normal como causas de preocupación.
A esto deberíamos añadir las nuevas apuestas que muchas de las tiendas convencionales en sus modelos negocios.


