Como ya les he dicho ansina mesmo repetidas veces, parte importante de una visita a Hidalgo, Texas, aquí nomás cruzando el puente internacional, es ir a la pulga y terminar con una Whataburger en las manos.
Aunque no son tan baras como las de Jack in the Box o Burger King, la raza es tan floja que no quiere caminar una cuadra, “muncho” menos tres, porque se les hace rete lejos ir hasta allá donde está la competencia.
Lo padre de llegar es que cruzando, luego lueguito están las burgers y es que puedes pedir tu combo con onion rings y tu vaso de Coca Light gigante.
Pos ya nos tenía en ascuas la apertura de Buck’s Pizza, que está donde estaba la tienda de “Pestes” (Payless) Shoes. Está ahí enfrentito de las Whatas, así que no tienen que buscar más lejos.
Además si llegas bien tempra puedes pedir ahí mera mesmo tu tacita de coffee y tu dona, que son de la Shipley Do-Nuts, otra opción para la morning, antes de pasar a tu acostumbrado “shopping” aquí por la border.
Entonces jui con la Rosa María, que andaba muy ansiosa, muy regañona conmigo, quesque no hago labores de “handy man”, como arreglar el baño de visitas que tira mucha agua, o cambiar una llave del fregadero.
Pero pos yo le digo, te hubieras casado con un plomero. Porque lo mío, lo mío, era la escribidera, contar storys de la border, para mis cinco fans que me leen enveces.
El miércoles pasa’o andaba de novedoso pa’ probar algo del menú de Buck’s Pizza y pedí una griega que lleva alcachofa, aceitunas negras y tomate, muy bien condimentada.
Te la sirven personal, de siete rebanadas, no se esperen una familiar si apenas vale 8.69 dólares.
El menú cuenta con variedad de alitas, sándwiches y ensaladas. La novedad es que puedes consumir una cerveza a 3.50 o una jarra a 9.99 dólares. Siempre se antoja una chela para acompañar al mediodía una rica comida.
Poco a poco, conforme la raza vaya conociendo que hay otra opción aparte de las burguers, empezarán a visitar a Buck’s, que cuenta con un amplio local y una excelente atención. Su gerente José Garza está siempre al pendiente de los comensales.
No sé si ya los antojé, pero la pizza es delgada, crunchy, ya muero por ir a pedir una de promoción de 6.99 con tres ingredientes, cuando vaya de regreso a Reynosaville. Por cierto acaban de poner un local exterior ajueras de la pulga, donde te ofrecen taquitos de guisados y muy pronto habrá de pescado y cocteles de mariscos.
Con el bingo inaugurado, donde estaba la tienda de los chinos, muy pronto les daré una reseña, ahí pasando la Whataburger, ya empieza a verse más movimiento en Hidalgo, en este pueblo de paso para McAllen, que parece que no tiene muchas opciones.
Hidalgo ya merecía una mejor atención luego que miles de mexicans que pasamos regularmente a comprar nuestras cosas necesarias del mandado:
Los sobrecitos de sabores tipo Clight, las Ziploc que ya serán prohibidas acá en tierras mexicanas, como los Cheetos crunchy Flamin’ Hot que les encantan a la Rosa María, como si esas cosas no se vendieran en el HEB de Reynosa.
Claro que todo eso lo puedes conseguir acá del lado mexican, pero nos encanta andar de argüenderos. A poco no.


