En octubre del año pasado Carlos Fernando Galán, hijo del líder del movimiento Nuevo Liberalismo asesinado en 1989, Luis Carlos Galán, perdió las elecciones para la alcaldía de Bogotá, Colombia, cuando parecía que el voto sentimental influiría en el electorado. Pero no fue así.
Con estrecho margen de 2.76 por ciento, los electores no llevaron al triunfo a Galán hijo, quien sufrió la pérdida de su papá cuando era casi un niño (tenía 12 años), asesinado por órdenes del narcotraficante Pablo Escobar el 18 de agosto de hace casi 31 años.
De 42 años de edad actualmente, Carlos Fernando buscó la alcaldía de la capital colombiana como candidato de un movimiento ciudadano denominado Bogotá para la Gente. Su apellido, según sus asesores, debía ayudarlo a ganar, pero no fue suficiente para derrotar a Claudia López, su contrincante abiertamente lesbiana.
Este reciente caso me hace reflexionar y pudiera replicarse el primer domingo de junio de 2021 en Nuevo León.
Cuando Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del candidato presidencial del PRI ultimado en Tijuana en 1994, pudiera buscar la alcaldía de Monterrey.
Para nadie es un misterio que la fortaleza del actual legislador local de Movimiento Ciudadano está en su apellido: Colosio. Como en Bogotá era casi seguro que el apellido Galán llevaría al triunfo a Carlos Fernando.
Colosio Riojas salió de un despacho de abogados para disputarle a Arturo Salinas el Distrito 4 local, bastión del PAN en la zona metropolitana. Y lo derrotó sacándole una ventaja de casi diez mil votos.
Para las elecciones de 2021 su partido lo contempla para ser candidato a la alcaldía de Monterrey y las encuesta lo ubican como el puntero en las preferencias, sobre su más cercano contendiente del PRI, Francisco Cienfuegos Martínez, ex alcalde de Guadalupe y dos veces legislador local.
Pero la última palabra la tomará Colosio Riojas, sin presiones ni de su partido ni de quienes no lo quieren ver candidato, sobre todo el PRI. Eso lo declaró en una entrevista para Hora Cero en enero pasado (https://www.youtube.com/watch?v=U0NIA9Z0-Cs).
¿El joven político de 33 años sabrá de la derrota de Galán? Si no está enterado, es un dato que deberá tener en mente para lo que decida en los próximos meses. Que para una alcaldía el voto sentimental no funcionó en Colombia.
En Bogotá, quien derrotó a Galán era abiertamente gay y ganó.
Y en Monterrey Paco Cienfuegos (PRI) es abiertamente astuto; Felipe de Jesús Cantú (PAN) es abiertamente competidor; Martín López (PAN) abiertamente paciente; Waldo Fernández o Marco Antonio González (MORENA) abiertamente confiados, y Patricio “pato” Zambrano (Verde) abiertamente popular… guste o no el personaje.


