‘Yo no fui, fue el Covid’

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Tratar de darle sentido coherente al absurdo parecería una tarea imposible. Es mucho más sencillo hacer un diagnóstico de locura y asegurar que el orate que dijo algo que a todas luces parece una sandez, ha perdido por completo el juicio y la razón. Eso pensamos muchos cuando escuchamos al presidente decir que esta crisis, esta pandemia “nos viene como anillo al dedo”. Se paralizan las clases con riesgo de que los niños y estudiantes pierdan medio ciclo escolar, se cierran las empresas, los comercios y los negocios formales e informales, se pierden empleos, permanecemos recluidos en las casas tratando de soportar la incertidumbre, se reduce el abasto de muchos productos, se cancelan eventos, planes, proyectos, sueños, se van sumando más muertos y enfermos día con día y de pronto: el presidente dice que “esto nos viene como anillo al dedo”. ¿Quién podría decir algo así en medio de esta situación de la que nadie sabe en realidad cuánto tiempo más habrá de prolongarse?

La única persona que diría algo así sería aquella que de una u otra forma se viera beneficiado si esta situación le abriera paso a sus propios proyectos, porque el destino ha hecho caer a pedazos lo que él más detesta: las estructuras neoliberales. La frágil y volátil economía neoliberal post-moderna –como un trompo chillador- requiere de velocidad e hiperactividad para mantenerse en relativo equilibrio. Y de pronto, todo se detiene, un virus, una enfermedad obliga a aplicar un freno intempestivo. Lo que no se cae se tambalea…Las instituciones, los sistemas, los modelos, las estructuras, los procesos, los engranajes del sistema neoliberal en general, no pueden funcionar sin el vertiginoso movimiento y el bullicio de una economía basada en la híper-producción y el híper-consumo. Y de pronto, en el brutal silencio y total quietud, solo se puede escuchar el crujir de los cimientos anunciando el derrumbe y desplome de ese castillo de naipes que es la economía neoliberal.

¿Cómo no habría de venirle “como anillo al dedo”, a quien en reiteradas ocasiones ha externado su desprecio absoluto por el modelo neoliberal al cual ve como la causa de todos los males sociales? ¿Cómo no habría de favorecerle el ver que una causa externa se haya encargado de la demolición de aquello que tanto detesta y tanto estorba a su llamada Cuarta Transformación? Para él, (el Presidente), el hecho de que la economía quede reducida a escombros, es la oportunidad para empezar desde cero y con la ventaja de no ser él quien ocasionara el derrumbe, sino una pandemia global, de la cual nadie puede ser señalado como culpable. “Yo no fui, fue el Covid-19”, podrá decir sin temor a equivocarse. Y cuando llegue el tiempo de la reconstrucción, se abocará a erigir su propia utopía sobre las ruinas de lo que hasta hace poco fuera su mayor estorbo. ¡Con laalegría de quien viera caer frente a sus ojos el imperio de sus acérrimos adversarios!

Solo así puede explicarse que AMLO expresara tan controversial frase hecha en su discurso de hace unos días y en medio de lo que el mundo ve como una tragedia.

¿Qué podría venirle más “como anillo al dedo” que ver caer al mayor obstáculo y antítesis de su proyecto? ¡Vaya! ¡Por fin entiendo por qué lo dijo! Por eso a AMLO y su 4T, este golpe de suerte -que para otros es de muerte,- le ha caído de perlas; podrá empezar de cero a construir su visión sin asumir la culpa de la demolición. Y hasta podrá decir: “Yo no fui, fue el covid.”

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