Cd. de México.-
Ya lo advertía el Fondo Monetario Internacional (FMI) hace unos días: El Covid-19 podría generar otra década perdida en Latinoamérica. Alejandro Werner, director del hemisferio occidental del FMI, advirtió de que la economía regional caerá un 5,2% con motivo de la pandemia, muy por encima del 3% que la institución prevé para la economía global.
Además, Werner manifestó que “Latinoamérica tiene ante sí el espectro de otra década perdida entre 2015 y 2025”. El FMI puso especial énfasis en las contracciones de las economías de México, Ecuador, Brasil, Argentina, Chile y Venezuela, pero indicó también que Paraguay, Colombia y Bolivia resistirán mejor.
El motivo de esta situación económica es que los países de la zona dependen mucho de las inversiones extranjeras y la demanda de materias primas tales como el cobre, el petróleo y el zinc. Esta fórmula ha funcionado durante la recuperación económica mundial, pero ya daba síntomas de debilidad antes de la pandemia, cuando la economía mundial se debilitaba.
Esta dependencia se ha convertido en la cruz de Latinoamérica ahora que la pandemia amenaza los débiles fundamentos de la región. La inversión extranjera se marcha y la demanda de materias primas se evapora porque la economía global apunta a una recesión, no ya a una parada. Así, las divisas locales pierden tracción frente al dólar estadounidense y los costes de los bienes importados suben con rapidez.
Productos que ya funcionaron en la crisis financiera
En este entorno, los inversores más preparados pueden esquivar la situación mediante instrumentos financieros del tipo ETFs o CFDs, que permiten una operativa a la baja y, al mismo tiempo, una operativa apalancada, que facilita ganar más sin tener que realizar fuertes desembolsos. No todos los inversores pueden operar en productos apalancados, pero hubo muchos que aprendieron a hacerlo en la crisis anterior y ahora están preparados.
No en vano, las economías de la región ya vivieron una circunstancia parecida en la crisis de 2008. Sin embargo, los expertos apuntan que ahora será peor. Los niveles de deuda son mayores, las políticas de apoyo social son débiles, el turismo ha desaparecido y algunos de los países latinoamericanos como México, Argentina y Brasil ya estaban mostrando debilidad de forma manifiesta, y Venezuela estaba en una grave crisis antes de la llegada del coronavirus.
Y todo esto ocurre sin saber todavía las consecuencias que va a tener la pandemia a nivel individual o de cada sector industrial. Por ejemplo, la industria automotriz mexicana ya había alertado de problemas para adaptar la cadena de suministro a las nuevas reglas que exigía el T-MEC. Con el frenazo adicional por la pandemia, todo se hace más complicado para este sector.
De ahí que muchos inversores locales hayan puesto sus ojos en los ETFs o CFDs. Con señales claras de debilidad en las monedas, ciertos sectores y ciertas empresas locales, el beneficio está en buscar países, monedas, sectores y empresas menos dependientes de las materias primas o que puedan capear mejor la crisis que se avecina. Monedas como el yen o las acciones de empresas tecnológicas y farmacéuticas pueden ser la solución, vía ETFs o CFDs.


