Y no festinarán nada, porque son unos auténticos hijos de tía, ya que es casi imposible que tengan progenitora, nos referimos al goberladrón, a la alcachofa de nuestro amado pueblo, así como a los tres curuleros blanquiazules, quienes hoy deberían vivir un día normal, sin mayores muestras de ningún tipo, hacia nadie.
Del par de gobernantes y trío de legisladores, casi podemos apostar que son carentes de cálida matriz productora, nacieron en frío, sin acompañamiento de acogedora placenta.
Hoy 10 de mayo, FJGCV, ERC, ISS, FFGA y MCB, quintilla que le ha hecho tanto daño a Nuevo Laredo y a Tamaulipas, no pueden festejar con nadie, ni nada, el “Día de las Madres”, pues no valen ídem.
Estos cinco jinetes del apocalipsis no pueden venir de nada que se parezca al ser más bello y querido del planeta, ni haber sido siquiera rosados por las sacrosantas manos de amor, ni arrullados por una dulce y acariciadora voz.
Los cinco han conseguido lo que todo ser humano anhela, la seguridad económica que te hace vivir sin preocupaciones materiales, pero fue gracias a que lo de la mamá, no fue para ellos.
Se enriquecieron por precisamente faltarles tener algo de esos que todos lo demás sí tenemos.
Ni debemos aplaudirles por colmar de regalos a la mujer mayor que pueden tener en sus respectivas familias, pues tales obsequios se obtuvieron con un dinero salpicado de sudor popular, son papel moneda que hasta algo de sangre de Juan Pueblo, han de tener adherida.
EL PUEBLO SE LAS SALUDA
La gente de Nuevo Laredo y la de Tamaulipas, con ahínco hoy debería de estarse acordando de la ancestral parentela femenina que dio origen a estos cinco individuos.
No es para menos, después de que los tales por cuales han decidido endeudar a la entidad ya los tres y medio millones de habitantes, con no menos de 4 mil 600 millones de pesos de empréstitos (no contamos las ganancias de los agiotistas bancos, ni los usureros intereses, ni las desalmadas multas por las posibles moras, ni otros criminales cargos que sin duda nos harán al pueblo).
Con remarcado fervor e insistencia -que no agradable-, los tamaulipecos, sin duda, en estos últimos días no hemos acordado del origen genealógico mujeril de esta singular quintilla de malignos entes, de estos cinco norteños fronterizos tamaulipecos, en especial de los cuatro de Nuevo Laredo.
¿Que por qué incluimos al “preciso” del pueblo?, pues nada más por mientras y porque sí, pues además él no es ajeno a que los tres diputeros rancheros azules, estén hoy en Ciudad Victoria, sirviendo a los intereses de su patrón, el mandamás del Estado y lo hagan perjudicando de sobremanera a su pueblo.
Por qué agregamos a la alcachofa local, porque él pagó con dinero del pueblo de Nuevo Laredo, para que en las pasadas elecciones los tres señores del mal, ganasen y fueran a apoltronarse por los siguientes tres años en una curul de Ciudad Victoria, para cumplir los aviesos fines del malvado de Reynosa.
Pero en fin.
FELICIDADES MAMÁS
Bueno ya que estamos echando tantas progenitoras, permítanos felicitar a todas las madres de Nuevo Laredo, de Tamaulipas, de Laredo, Texas y de todo México.
Dichosos aquellos que la tienen consigo -envidia de la buena-, así como un poco tristes y muy nostálgicos aquellos que la tenemos en el cielo, cuidándonos desde allá a todos sus polluelos.
Mi gente querida, ustedes bebitos de mamá -nunca dejarán de serlo-, gócenlas a ellas, embriáguense de esos seres divinos, llénense de madre (aunque esto último nunca será posible, pues de estos seres extraordinarios y únicos, jamás nos saciaremos, siempre querremos más, durante toda la vida necesitaremos de ella, así desde el primer día y así hasta el último hálito nuestro o el de cada una de estas glorias terrenales).
Ellas son nuestra verdadera religión, son Dios en la tierra; son Jesús con nosotros; son el Espíritu Santo protegiéndonos; y son la Virgen María acariciándonos.
Feliz 10 de mayo para esas Diosas de carne y hueso; de una carne que nunca se nos olvidará su aroma, su tersura y su calidez; y de unos huesos que amorosamente nos soportaban en su regazo por años y que durante nueve meses fueron la columna y el sostén de esa increíble simbiosis, la máxima fusión que puede darse y encontrarse sobre la tierra.


