Aquí en la border la people es bien respetuosa de los semáforos. Nunca de los nuncas se los pasan… en McAllen.
Apenas cruzas el McAllen-Hidalgo International Bridge, verdad que no sabían que los gringos le pusieron McAllen a pesar de que está a 14 kilómetros, o seáse unos 12 minutos pasándose los rojos.
Pero allá nunca lo hacen, porque sí hay patrullas. Sobre todo en Hidalgo, casi casi debes ir rodando y respetar todos los Stops, o letreros que hay en cada esquina.
Pero al llegar a Reynosa, como no hay tránsitos, pos la raza se vuela los semáforos “por el arco del triunfo” va toda echa mocha, sin respetar los semáforos y tirando sus mascorcas con chile del que no pica y que compras apenas cruzando el puente.
Por ahí andaba la Rosa María pasándose todos los rojos de la avenida Morelos, quesque estaba muy apurada y se le pasaba su novela de la Rosa de Guadalupe. Eso sí con su rociador en la mano de Microdina, pa’ matar los gérmenes.
No saben qué gordo me cae que me bañe de Lysol todo el cuerpo cuando recién llego a la casa luego de ir a comprar puras cosas esenciales, como un kilo de tomate fresadilla de Soriana y una bolsa de totopos del Oxxo pa’ mis chilaquiles verdes.
Con esto de la jalada que sacó el doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud y nuevo gurú del Covid-19, que ahora que termina la Jornada Nacional de la Sana Distancia este sábado 30 de mayo, pos como mágicamente deberá moverse porque e semáforo en rojo nos indica que no todas las actividades son esenciales y seguimos en cuarentena (la tercera).
Recuerdan como empezó la pandemia, con el loco regio ese, dueño de la agencia Audi, Antonio Pena Rivero, que llegó de Italia el 28 de febrero todo agripado, y bien campante se jué a un gimnasio pa’ rebajar las pastas Alfredo y pizzas Margarita que se echó con varias botellas de vino tinto.
Era marzo y el 16 nos enjaretan eso de la Jornada Nacional de Sana Distancia, quesque las gotículas del Covid-19 andan flotando por el aigre y te vas a contagiar, que no deben de tocar los tubos oxidados de las peseritas, “muncho” menos besuquear y saludar a alguien de mano, no vaya a ser que es asintómatico y te contagia del Coronavirus, que vino por un misterioso chino que disfrutó un rico caldo de murciélago o de un pangolín, que es un primo de los armadillos de Tamaulipas.
Pos de ese 19 de abril, luego de que nos empiezan a cerrar los restaurantes y no podemos ni siquiera comer en El Payaso una dietética sincronizada con carnita de trompo, ni unas enchiladas suizas de La Estrella, quesque solo hay pa’ llevar y ahora hasta el mismo Luis Miguel te lo lleva en Uber Eats, pero aquí en Reynosaville nos fregamos porque no hay de esos taxis, aquí puro pirata y halconcillo, de los que avisan donde pasan las lagartas o camionetas de los militares.
En ese tiempo empiezan a cerrar todos los business y en el Condado Hidalgo, el juez Richard Cortez se pone como Chucky decretando toque de queda a todos los que anden por las calles. Acá nuestra edil Maki Ortiz pos no le queda de otra que acatar lo que la Secretaría de Salud nos endice.
Ya no podías pedir una Whataburger, cruzando Hidalgo, quesque puedes contagiarlos y sólo podías pasar en tu mueble con tapabocas. No manches.
Pero ya para entonces nos castigan quesque los mexicans de visa turista pos no podemos pasar a la pulga, que porque lo dijo Donald Trump, y pos que crees, ni así se terminan las colas en los puentes.
Pos sí, no ven que aquí está la raza que sí jala todos los días, pasando en coche o a pata, pa’ hacer los trabajos que ni los mesmos gringos quieren hacer: cortarles su zacatillo, lavar sus excusados o trapear sus pisos llenos de Covid.
Volviendo con lo del semáforo, mientras en el Valle de Texas en esta semana ya puedes comer en restaurantes, con la “Susana Distancia” a nosotros nos tienen con Susano Arrimón, y si no tiran las bancas y ponen cinta amarilla pa’ que la raza no se siente en las mesas, porque en Plaza Sendero Periférico ahí estarían todos amontonados, con peligro de contagios.
La “nueva normalidad” empezó el 18 de mayo y esperamos que termine este 30 de mayo. Pero la novedad es que ahora todos los estados están en rojo, excepto Colima, Zacatecas y Baja California Sur, que están quiensabe porqué en verde.
Casualmente hay turismo en las tres entidades federativas y empezarán a abrirse con “el cincuenta por cierto de su capacidad”.
López-Gatell, el mesmo que dijo que no es necesario usar tapabocas si es que nadie te estornuda en la cara, ayer mencionó que los tapetes sanitizantes también no sirven pa’ nada.
Porque esto de la pandemia nos dejó la sana costumbre de quitarnos las chanclas al llegar a nuestro little home, que viene de la tradición milenaria árabe, quesque pa’ no regar bichos con las pisadas.
También dijo que como todos los estados están en rojo, pos no podían abrir sus tiendas. Sólo los que se dedican a la minería, autos y los de la Cruz, o albañiles.
No sé ustedes pero yo ví con estos ojos pispiertos que la raza se hacía la loca y hacían cola en Materiales Blanquita, pos pa’ seguir trabajando, los de los automóviles lo de la Agencia Honda estaba cerrada, pero las demás abiertas tratando de pescar un cliente pasguato, pero los de la minería no sé, porque aquí no hay gente escarbando en la border. Adecuenta que estabas en el Ross de McAllen pero sin pelearte.
No, nadie quiere hacer caso lo del semáforo rojo. Hay un grupo de gobernadores que se opuso a las políticas contradictorias del semáforo y jueron siete: Francisco Javier García Cabeza de Vaca, de Tamaulipas; Miguel Ángel Riquelme Solís, de Coahuila; Silvano Aureoles Conejo, de Michoacán; Jaime Heliódoro “El Bronco” Rodríguez Calderón, de Nuevo León; José Rosas Aispuro Torres, de Durango; Enrique Alfaro Ramírez, de Jalisco, y José Ignacio Peralta Sánchez, de Colima.
Mientras eso pasa, espero que ya empiecen a abrir los tendajos y los puestos de hamburguesas de la calle 20, para que se reactive la economía y esto vuelva a moverse, eso sí siempre con la Susana Distancia, los respectivos tapabocas y harto gel antibacterial, por si las moscas.


