Jorge F. Hernández hace homenaje a los grandes con cuentínimos

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Monterrey, Nuevo León.-

Porque a muchos los conoció en vida e incluso tuvo trato cercano con ellos, Jorge F. Hernández hace un homenaje a escritores como Carlos Fuentes, Octavio Paz, a Jorge Luis Borges, entre otros, con cuentínimos, nombrado así, que por ser tan breve no llega a ser un cuento.

El escritor y actualmente director del Instituto de Cultura de México en España tuvo una conversación virtual ayer por la tarde con el también escritor regiomontano Antonio Ramos Revillas, dentro de las actividades del Festival Alfonsino, cuya transmisión en vivo se realizó a través de la página de Facebook de Cultura UANL.

Jorge F. Hernández explicó el origen de sus cuentínimos, que surgieron en la cuarentena, que los habitantes de Madrid vivieron de forma especial, ya que debido al confinamiento, las calles lucieron vacías.

“Primero quiero dedicar estas palabras a don Alfonso Reyes, porque yo supongo que mientras Madrid estuvo vacío, los fantasmas aprovecharon para salir a pasear, y es el momento en el que don Alfonso quizá regresó a su piso en General Pardiñas y se fue andando hacia la puerta del sol, quizá para encontrarse con Ramón Gómez de la Serna, intercambiar algún comentario con Amado Nervo; tantos fantasmas literarios que habitan en Madrid, yo creo que se dieron la gran vida mientras estuvimos en la cuarentena.

“En mi caso, a sugerencia de Jaime Viña, el talentosísimo subdirector del Instituto Cultural de México en España, se nos ocurrió compartir un cuentínimo al día. Los cuentínimos son intentos de cuento, yo los bauticé así en homenaje a Efraín Huerta, al gran lagarto -a parte de Jim Morrison, tenemos nuestro lagarto- que tenía poemínimos, es decir, poemas que escribía en pequeños pedazos de papel previos al post it, pues al parecer cuando se quedó sin voz, el maestro empezó a anotar recados que no daban para un poema, pero sí para un poemínimo”, refirió.

Señaló que cuentínimos son microficciones y que hay una tradición mexicana en la cual Marcial Fernández, un gran promotor de esta modalidad que en España es conocida como microrelato.

“En mi caso, creo que se debe a que yo hago dibujos y estos son personajes pendientes de cuento y cuando reviso mis libretas, veo que tengo una legión de personajitos que dejé olvidados, que no les escribí su cuento y ya tenían nombre, apellido y hasta signo del zodiaco”, confesó.

Argumentó que esto se debió en parte a que como las actividades del Instituto Cultural de México en España, han tenido que realizarse de manera virtual, y aunque las universidades van a reabrir, será como museos en vez de aulas activas.

“Por otro lado, que en pantalla podíamos darle voz a los cuentínimos y la mecha prendió como a los diez días que se unió el esfuerzo Miguel Repiso -conocido como Rep-, quien es colaborador del diario argentino Página 12.

“Entonces con Rep se nos ocurrió hacer cuentínimos; primero, solamente ilustrados y luego animados, en total hicimos 62. Y yo con mis propios dibujos hice 75, entonces, son más de 130 cuentínimos que yo había prefigurado, porque yo he publicado 5 libros de cuentos y siempre he dejado un espacio para el cuentínimo, porque son los ensayos de cuento que no llegaron a tal”, reiteró.

“Del cuentínimo que parte de un dibujito, lo que aprendí en estos pasados tres meses es la importancia que tiene cuando se le asocia una voz, porque algunos fueron homenajes a Octavio Paz, a Carlos Fuentes, a Jorge Luis Borges, a Julio Cortázar y yo estaba aprovechando a honrar a los escritores que conocí, pero no funcionan los cuentínimos si solamente se hace alusión a ellos y no se intenta la voz”, consideró.

Como dato curioso, Jorge F. Hernández comentó que en Argentina, una persona creyó que la voz de Cortázar era la real, mientras que algunos llegaron a pensar que Octavio Paz podía ofenderse con la imitación, ignorando el hecho de que tanto el ganador del Premio Nobel de Literatura como el autor de Rayuela murieron hace años.

“De manera que el centenar de cuentínimos sirvieron: para homenajear a escritores entrañables que conocí y para honrar la chispa de la literatura instantánea; en general me divertí mucho y sólo llegué a hartar a un puñado de personas”, manifestó el escritor con su particular sentido del humor.

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