Monterrey, Nuevo León.-
El tenor mexicano Ramón Vargas engalanará hoy el festejo del 25 aniversario de Conarte con el concierto en línea “Morgen! (Mañana)”, que se transmitirá desde el Banco Nacional de Austria, vía Facebook, a través de la página de Conarte a las 19:00 horas.
Ayer por la tarde, Ricardo Marcos, presidente del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, y Gerardo Kleinburg, crítico y promotor musical, sostuvieron una charla con Vargas a distancia, ya que él se encuentra en Viena.
En este encuentro virtual, Vargas recordó sus inicios en la ópera y sus influencias musicales que tuvo de niño, gracias a la música de grandes cantantes y compositores mexicanos.
“Hay una cosa importante que quería comentar. Mi debut en la ópera en general fue en Monterrey, en la inauguración del Auditorio San Pedro y lo inauguramos con dos óperas, que era La Serva Padrona, de Pergolesi, y Lo Speziale, de Haydn, en 1982.
Marcos González le pidió al tenor que compartiera con el público sus primeros pasos dentro de la música clásica y su formación en el bel canto.
“A mi padre le gustaba Agustín Lara y yo escuchaba sus canciones, y entonces esas eran mis referencias; y después, también me gustaba escuchar a Pedro Vargas, Jorge Negrete, Javier Solís, a quien considero un extraordinario intérprete.
“Y me gustaba mucho imitar a Rafael, el cantante español; y me encantaba oír sus interpretaciones, creo que tiene mucho que ver la capacidad que tengo de imitar las voces y de aprenderme las canciones”, señaló.
Destacó que su gran escuela fue el Coro de Niños de la Basílica de Guadalupe, en donde interpretó música antigua: gregoriano, misas de Bach, misas de Mozart, obras de Vivaldi, por mencionar algunas.
“Eso para un niño, que además venía del barrio de la Villa, era algo extraordinario, porque se me forjó mi sensibilidad a través de cantos y de campanazos, y de cantarle a la virgen de Guadalupe”, manifestó.
Ramón Vargas confesó que uno de los momentos más memorables para él fue cuando interpretó música mexicana en La Scala de Milán.
“El más bonito de mi carrera, uno de los más bonitos fue mi primer recital que hice en La Scala, pero haber interpretado canciones mexicanas en La Scala, fue una de las experiencias más importantes que he tenido”, afirmó.
Sobre la pandemia que estamos viviendo, consideró que ha detenido el ritmo vertiginoso en el que estábamos inmersos.
“La pandemia nos ha detenido, estábamos en un mundo operístico demasiado frenético, sin pausa, en donde el tiempo era lo más importante.
“Tengo una alumna aquí en la Universidad de Viena que tiene 20 años y cree que se le está yendo el tiempo porque las sopranos empiezan a cantar a los 23 años, pero son los tiempos que corren los chicos porque tienen mucha ansiedad, cantan demasiado pronto roles que a lo mejor todavía no son para ellos”, mencionó el tenor mexicano.


