Reynosa, Tam.-
Luego de 34 años, el gobierno del país escandinavo decidió dar carpetazo a las investigaciones fracasadas sobre el magnicidio del mandatario socialdemócrata.
Para la fiscalía un diseñador gráfico conocido como Stig Engstrom fue el presunto autor del crimen que sacudió a la esfera política sueca en 1986, el problema es que éste falleció hace 20 años sin que cumpliera una condena.
Con las pesquisas terminadas la sociedad en Suecia tendrá que asumir que difícilmente se conocerá la verdad por la muerte de Olof Palme, que en ese entonces tenía 59 años y era un fuerte crítico de la invasión estadounidense en Vietnam y del régimen del Apartheid en Sudáfrica. Dos tiros por la espalda, presumiblemente de Engstrom, acabaron con su discurso progresista.
La víctima recorría con su esposa Lisbeth el camino hacia el Metro de Estocolmo, luego de acudir a una función en el Gran Cinema. Aquella noche del 28 de febrero proyectaron Los Hermanos Mozart.
Algunos testigos describieron a un hombre de abrigo oscuro y sombrero, similares a los que vistió el presunto culpable cuando habría transitado por el mismo lugar, de acuerdo con el circuito cerrado de la oficina donde trabajaba.
Contrariada, la viuda señaló equivocadamente al vagabundo Christer Pettersson, quien después de haber estado preso un año después fue liberado.
El revolver Magnum .357 Smith&Wesson nunca fue recuperado, pero las líneas de investigación posteriores coinciden que Engstrom tuvo acceso a uno cuando fue miembro del club local de tiro.
La historia dio un giro más dramático cuando el 1 de marzo él mismo se comunicó al número telefónico de la policía para asegurar que estuvo en la escena del crimen y que corrió para socorrer al primer ministro moribundo, preocupado de que pudieran confundirlo con el asesino.
Logró su cometido, confundir las líneas de investigación y muy tarde se dieron cuenta las autoridades que sus declaraciones no coincidieron con las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio donde laboraba.
Así, las heridas que dejó este asesinato quedarán abiertas, sin las suficientes pruebas para inculpar a un principal sospechoso que ahora lo será eterno, y sobre todo, sin saber qué motivo uno de los hechos más inverosímiles de ese país europeo.
El caso está cerrado, pero las supuestas versiones de aquel atentado hasta estos días siguen dando de qué hablar.




