Monterrey, Nuevo León.-
Alejandra de la O, hija del secretario de Salud en Nuevo León, Manuel de la O Cavazos, escribió una emotiva carta a su padre resaltando la ardua labor que realizan los médicos, enfermeras y trabajadores del sector salud ante la pandemia del coronavirus.
La doctora, quien realiza su residencia en el Hospital Universitario, resaltó las largas jornadas de trabajo que los doctores están haciendo en los últimos meses y la forma en la que su papá ha estado al frente de la secretaría enfrentando al virus.
Aquí la carta completa:
Me desperté a las 06:30am, tarde, porque hoy es sábado y entramos a las 08:00am al Hospital. Con un ojo medio dormido y otro medio abierto, me metí a bañar y a alistarme para la guardia de este día.
Algo cansada, pues desde marzo, la Residencia ha sido una montaña rusa de emociones, sucesos, casos, aventuras, de todo… Qué no se vive en una pandemia cuando todos tenemos dentro de nosotros algo de miedo. Sin duda, mi Residencia no ha sido para nada como me esperaba, ha sido mucho mejor. Estamos trabajando más que nunca, con horarios diferentes y roles distintos a los de años pasados. No hemos tenido ni un día libre. Pensaba en lo mucho que me inspiran y motivan mis compañeros de Residencia, pues desde el día uno no han parado de trabajar y brindar salud a los pacientes, a pesar de todo.
Mientras me peinaba, estaba reflexionando que cada vez faltaba menos tiempo para mis vacaciones. Para poder dormir sin despertador, sin estar al pendiente del teléfono… Y de repente, vi esta nota en mi peinador.
Una hoja de libreta con tres oraciones, 18 palabras, de la persona que más admiro en este mundo y me puse a pensar en cuánto has de estar cansado tú y en si tú sentirás miedo.
Tú que sales de la casa antes del amanecer y que regresas después de las 22:00. Tú que tienes meses de no poder venir a comer a la casa de tanto trabajo. Tú que no tienes vacaciones. Tú que no tienes días libres. Tú que no descansas ni un solo minuto en el día. Tú que tienes que madrugar en domingo. Tú que no puedes disfrutar un sábado en la noche. Tú que tu teléfono está sonando todo el tiempo. Tú que cuando llegas a la casa, sólo quieres cenar “algo rápido” y dormir. Tú que a pesar de que vives al mil por hora, encuentras tiempo para seguir alentándome y darme detalles de amor…
Y así, de repente, con los ojos húmedos por pensar en qué afortunada soy de tenerte como ejemplo en casa, encontré fuerza para seguirme peinando, ponerme mis medias compresivas, mis tenis y salir a una guardia más.
El mundo está hecho de los valientes, de los que no se rinden. Y sin duda, para mí, papito, tú eres el más valiente de todos.


