Higueras, N.L.-
Para Leticia Montemayor, cronista de Higueras, el pueblo cuenta con miles de historias que contar, una de ellas es la de Enrique González Lozano, un general de brigada que luchó en la época de la Revolución Mexicana.
“Hay quienes alcanzan el grado de General de brigada por su larga y destacada participación en el movimiento armado. También hay nombres inscritos en las páginas de la historia debido al arrojo y valentía aunque fuese por breves instantes de participación, ya que la muerte lo sorprendió al inicio de su carrera militar”, explicó.
Tal es el caso de Enrique González Lozano quien se unió a la causa de la Revolución por su buen corazón y carácter conciliador y a cambio el destino le paga con una mala jugada, dijo.
“Siendo Enrique el menor de los nueve hijos del matrimonio formado por Paulita Lozano y Crescencio González nace y crece en el Higueras de las casas de piedra, las calles de tierra apisonada cuando el tañer de las campanas del templo, se escucha hasta lo alto de la Sierra de Picachos”, agregó.
Estando el ilustre actor nacional Gregorio González, Goyo Dante de visita Monterrey en el barrio beato para ser exactos, Enrique su hermano, acudió a visitarlo y al cruzar la Plaza de Armas ahora Plaza Zaragoza, se encontró con una escena que le conmueve:
“Dos pequeños reñían a golpes y se expresaban ofensas mutuamente. Enrique se acerca y con palabras convincentes, logra separarlos para que le expliquen qué motivó los golpes”, dijo.
Uno de los niños discutía que se había encontrado un centavo tirado en el piso y que como él fue quien lo vio primero el tesoro le correspondía y el otro le gritaba: “mentiroso, mentiroso! ese centavo, yo lo vi primero, es mío”.
Enrique decidió terminar con la pelea y sacando un centavo del bolsillo del pantalón y después de darles una cátedra de buenos modales, les dice; ahora ya tienen los dos un centavo cada uno. Así es que no más golpes.
Señaló que a pocos pasos se observaba la escena un militar revolucionario quién se acerca al higuerense, y le dice “gente como tú es el tipo de personas que requiere nuestra Patria y lo invita a incorporarse a la fuerza Revolucionaria”.
Enrique le respondió que él no radicaba en la capital y que necesitaba despedirse de su familia.
“El militar le otorgó dos días para que fuera al pueblo natal y regresara para partir al centro de la República. Enrique regresó, se unió y se marchó con el ejército hacia Coahuila”, dijo la autora del libro “La Loma de la Cruz”.
Sin embargo días más tarde en uno de los enfrentamientos y al desconocer el higuerense las tácticas de defensa, cayó abatido por las balas del enemigo.
“Muy corta fue su participación en la Revolución Mexicana, sin embargo su nombre es recordado con admiración hasta la fecha”, dijo la cronista.
Al platicar en el pueblo, este hecho, es común escuchar “el valiente de Enrique González, dio su vida por un centavo”, en alusión al joven Enrique.


