Cd. de México.-
De 1990 a la fecha, el consumo por habitante de azúcar de caña en México bajó 38%, lo que demuestra que el endulzante no es culpable de la obesidad en la población el país, aseguró el presidente de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA), Juan Cortina Gallardo.
Lo que sucede, dijo, es que cada vez sube más el consumo de fructosa y edulcorantes químicos, por ejemplo, en la industria refresquera, lo que coincide con una mayor incidencia de problemas de sobrepeso.
El también vicepresidente de Comercio Exterior del Consejo Nacional Agropecuario (CNA) expuso a EL UNIVERSAL que se trata de una fallida estrategia gubernamental de salud, en la que se busca culpar a la industria de la obesidad, como factor que incide en los contagios de Covid-19, y que se debería pensar en una estrategia más integral.
“Es otra excusa para incrementar los impuestos y también para desviar la atención de la opinión pública de una estrategia fallida en el tema de salud, para tratar de culpar al azúcar (…) de la pandemia”, afirmó.
La obesidad se incrementó cuando empezó la caída en el consumo del azúcar, a principios o mediados de los 90, lo que coincide con que se abrió la puerta a las importaciones de fructosa al país, dijo. Así, en 30 años hay un consumo de 1.5 millones de toneladas de ese producto al año, agregó, y recientemente empezaron a figurar los edulcorantes químicos.


