Ahora que se avecinan intensos tiempos políticos en este año electoral, los ciudadanos debemos depurar nuestros conceptos para poder distinguir con más claridad los rasgos y características de los candidatos. Hay, para empezar, dos conceptos que se parecen, pero que en realidad son fundamentalmente distintos: me refiero al humanismo y al populismo. El primero es una auténtica convicción filosófica, mientras que el segundo es una estrategia y una “herramienta” politiquera (o al menos, en eso se ha convertido). Hay políticos populistas y hay políticos humanistas. La diferencia en calidad e intención entre los unos y los otros es abismal y sin embargo, pueden confundirse. Por lo tanto, vale la pena conocer estas diferencias. Humanismo y populismo nunca serán lo mismo, y si como electores no percibimos la diferencia, seremos presa fácil de la manipulación.
“El humanismo es una corriente filosófica cuya moral depende que el hombre es bueno por naturaleza, es decir, que está dentro de los cánones establecidos de lo divino. La razón humana permite rechazar lo que perturba el orden y la armonía de la propia naturaleza. Esta ética se basa sobre la responsabilidad del hombre y la libertad del mismo… Por extensión, se llama «humanista» a todo pensamiento que pone en el primer plano de sus preocupaciones el desarrollo de las cualidades esenciales del ser humano.”
“Se entiende por populismo una postura política que busca, a través de diversas estrategias, el apoyo y consentimiento de las clases populares.” Sin embargo, el populismo inspira desconfianza y desprecio político por su trasfondo manipulador. “El populismo tiene un sentido negativo porque hace uso de una serie de estrategias que buscan convencer a los ciudadanos, en especial de los sectores populares ya que, generalmente, son los más predominantes. Para ello, se valen de propuestas falsas sobre la transformación de las bases políticas, económicas y sociales de un país, y de esta manera obtienen el apoyo social que necesitan.”
Una buena pista para distinguir a los humanistas de los populistas, sería que el humanista vive en congruencia con sus convicciones, se centra en la dignidad humana independientemente de la raza, sexo, o posicion social de las personas; mientras que el populista (ese que dice preocuparse tanto por los pobres y por las clases populares), generalmente vive muy lejado de la pobreza y su interés por las clases populares es de los dientes para afuera.
Así que mucho ojo ¡Que no nos den gato por liebre!…Y, como dicen por ahí: no confundamos la gimnasia con la magnesia.


