Monterrey, N.L.-
Su nombre es Adolfo Obregón López y tiene 42 años de edad. Aunque su rostro puede ser conocido por pocos, su voluntariado podría significar el regreso a la normalidad de toda la humanidad.
Él, al igual que otros centenares de regiomontanos forma parte del grupo de voluntarios a los que se les aplica la vacuna experimental anti Covid-19 de la farmacéutica china CanSino con la finalidad de tener una inyección más para combatir la terrible enfermedad del Sars-CoV-2.
Desde comienzos de la pandemia, el vecino del municipio de Monterrey acató las recomendaciones de las autoridades de salud: uso de cubre bocas, sana distancia y quedarse en casa.
Como a la mayoría de las personas, la crisis sanitaria modificó su estilo de vida desde trabajar en casa hasta viajar lo menos posible; sin embargo, como muchos, nunca pensó que la contingencia se prolongaría por tantos meses.
Por tal razón cuando en una de las ruedas de prensa del Secretario de Salud, Manuel de la O, escuchó sobre la fase 3 que aplicaría la multinacional en Nuevo León no dudó en levantar la mano para ser voluntario.
“Fue un acto de consciencia principalmente y probablemente también por la desesperación de que durante todo el año hemos buscado una solución y ahora que se dio la oportunidad ¿por qué no participar?”, aseveró el regiomontano.
De inmediato envió un correo a las autoridades de salud para sumarse a las pruebas, pero no obtuvo una respuesta hasta casi un mes y medio después.
El 29 de diciembre, Adolfo acudió al Hospital Metropolitano para iniciar las pruebas de experimentación, no sin antes escuchar en todo de broma las voces que le aconsejaban no hacerlo.
“Mis amigos y familia me hacían broma por la mala reputación de los productos chinos, pero todo era entre broma y cierta preocupación”, mencionó Obregón López.
Tras un antesala de casi cuatro horas, en las que se despejan dudas, explican el proceso y se firma una carta responsiva, la jeringa finalmente penetró la piel de Adolfo y el protocolo de fase 3 comenzó.
Durante un año, el regiomontano será monitoreado por las autoridades del Hospital Metropolitano, quienes en un día pueden enviarle hasta 52 mensajes por WhatsApp para conocer su estado de salud.
En Adolfo las reacciones secundarias fueron mínimas en las primeras horas, pero al día siguiente (ayer) se hicieron presentes dolor intenso de cabeza, escalofrío, fiebre, malestar general del cuerpo, flujo nasal y estómago revuelto, que son síntomas secundarios comunes del protocolo.
Afortunadamente, hoy (31 de diciembre) los malestares desaparecieron en su totalidad y el regiomontano se muestra optimista de permanecer así al cierre del año.
Entre las desventajas de ser voluntario para la vacuna de CanSino es que queda descartado en automático para aplicarse alguna otra vacuna que haya sido aprobada por el gobierno de México para combatir al Covid. Tampoco podrá ser donador de sangre.
Sin embargo, participar en el protocolo también tiene ventajas: en caso de aprobarse la vacuna del laboratorio chino, él ingresaría en el primer grupo de aspirantes a la dosis.
Además, si en el peor de los escenarios, llegara a desarrollar la enfermedad, su atención está garantizada por quienes encabezan los estudios.
Y aunque otras vacunas como las de Pfizer fueron aprobadas previo a que iniciara su voluntariado, Adolfo nunca pensó en desistir porque siempre buscó contribuir con su “granito de arena” en la lucha contra el Coronavirus.
“Me da mucha satisfacción haber participado como voluntario, ya que los resultados de este estudio ayudarán a muchas personas a evitar que contraigan el virus con consecuencias graves. De esta forma contribuí con mi granito de arena en la lucha contra el Covid”, indicó el voluntario.
Hoy, Adolfo Obregón López recibirá el 2021 con la satisfacción de que la inoculación del placebo o del virus en su cuerpo ayudará a al desarrollo de una vacuna, que pueda salvar millones de vidas en los próximos meses.


