Reynosa, Tamaulipas.-
Es trabajadora del Hospital General de Reynosa, pero omitió su nombre para evitar que le reprochen.
Aseguró que tiene sus razones bien fundamentadas para haber faltado a la aplicación de la molécula, que oficialmente comenzó el día de ayer primeramente para el personal del nosocomios y manifestó que es un derecho individual la decisión de inmunizarse.
Expresó que es alérgica, entre otras cosas a la penicilina y que como ya le dio coronavirus esperará a revisar las estadísticas por grupo de edades y posibles reacciones adversas.
Sólo hasta entonces podrá determinar nuevamente si se pone la vacuna.
“Nadie nos ha obligado en el hospital y se ha seguido un protocolo como marca la ley.
“Hay que decir que esto también es un experimento porque las vacunas tienen más o menos 10 años de prueba para saber su efectividad, así que prefiero ser observadora. Tal vez en un futuro, dependiendo de las estadísticas, me la pondré, por el momento no”, expresó.
No obstante, reconoció que de todas maneras se encuentra en la línea de riesgo, que ha visto morir a cinco compañeros por el Covid-19 y que por su cabeza ha pasado varias veces la idea de retirarse, porque es madre de familia de dos jóvenes en edad de estudio, pero todavía le faltan al menos 15 años para pensionarse.
“Nosotros estudiamos esto sabiendo que en algún momento dado íbamos a tener un riesgo para la salud y la vida”, dijo.
Manifestó que con mayor razón extrema los cuidados e intenta protegerse de cualquier infección, pero al no estar ahora mismo tan segura, su decisión es no vacunarse y ésta debe ser respetada.


