“Qué extraña época, dirán de la nuestra los historiadores del futuro, una época en la que la izquierda no era la izquierda, la derecha no era la derecha, y el centro no estaba en el medio”, André Malraux.
Esta frase del afamado ensayista francés que pronunció en 1965, en el discurso inaugural de la campaña electoral por la presidencia de Francia del general Charles de Gaulle, sigue siendo actual 56 años después.
Dibuja con claridad la política mexicana, donde un partido que se dice de izquierda, como es el caso de MORENA, otorga candidaturas y posiciones en el gobierno a políticos de cualquier filiación, sin importar si provienen del PAN, el PRI, de MC o del casi extinto PRD, ni su pasado cuestionado por corrupción y autoritarismo
Bartlett Díaz, Clara Luz, Víctor Fuentes, Felipe de Jesús Cantú, por mencionar los más conocidos, son casos suficientes para señalar que a todos los políticos camaleónicas, las ideologías ya no son para siempre, se puede cambiar de ideología y de partido político cuantas veces convenga a sus intereses particulares, porque para ellos es más importante conservar los privilegios de un cargo público y el poder que la congruencia de sus ideas y postulados.
Un partido en el poder como MORENA y el gobierno federal, coinciden más con una ideología populista que con una de izquierda. Vivimos en medio de un neopopulismo encarnado en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Pero cuidado, los regímenes populistas o neopopulistas que están resurgiendo en el mundo, como es el caso de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Nicaragua, Argentina, y ahora México, por señalar algunos de nuestro continente, están más cerca del fascismo, que de la izquierda o la socialdemocracia.
El fascismo es un nacionalismo mal entendido, llevado al extremo para generar un odio de un sector de la población hacia todo lo que no sea como ellos, divide los pueblos y genera violencia, es proclive a la demagogia y al anquilosamiento cultural; Después de la religión, nada ha causado tantas guerras ni sembrado tantos cadáveres en la historia de la humanidad como el fascismo y el nacionalismo.
Ron Riemen, escritor holandés autor del libro “Para Combatir esta Era” escribe que “el uso del término populista es tan sólo una forma más de cultivar la negación de que el fantasma del fascismo amenaza nuevamente nuestras sociedades y de negar el hecho de que las democracias liberales se han convertido en su contrario: democracias de masas, privadas de su espíritu democrático.”
“La razón principal por las que el fascismo puede regresar tan fácilmente en las democracias de masas, es la ignorancia”.
“Es por esto que se desploman los niveles de exigencia de la educación universitaria, para que todos puedan estudiar. Y en lo que se refiere al arte, debe ser accesible para todos, pero no sólo económicamente, también en términos de significado: debe ser entendible. El rencor más profundo se dirige hacia todo lo que sea difícil; por lo tanto, es elitista; por lo tanto, antidemocrático”.
Si algunos de estos pasajes del texto les familiar por lo que sucede en nuestro país desde hace un par de años, es momento de recapacitar; ¿vamos a una sociedad igualitaria o nos encaminamos como país a un abismo neopopulista y fascistoide?
¿Qué país estamos dejando a nuestros hijos?


