“Chicharito” Hernández brilla y consigue
la victoria de Chivas sobre Querétaro

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Guadalajara, Jal. / Agosto 16.-
Era la noche de Omar Bravo, la del reencuentro con la afición que le perdonó su intempestiva partida al futbol español, pero Javier Hernández le robó el protagonismo.
El “Chicharito” consolidó su estatus de actual referente ofensivo de un Guadalajara que por fin despertó en el Apertura 2009. El canterano llegó a cuatro anotaciones en el certamen, que lo colocan en el liderato de goleo individual, empatado con el volante del Toluca Néstor Calderón.
“Lo tomo con mucha calma y humildad, porque cambiaría muchos goles por puntos para el equipo”, aseguró el ariete tapatío. “Los goles pasan a segundo término”.
Sí, fue ante el frágil Querétaro, pero las Chivas mostraron pinceladas del futbol alegre que practicaron durante los más recientes años.
Aunque eso no fue suficiente para los poco más de 30 mil aficionados que acudieron al estadio Jalisco, quienes despidieron al Rebaño Sagrado con un sonoro abucheo.
Porque los Gallos Blancos nunca fueron rival. El 2-0 que marcó el electrónico apenas reflejó lo sucedido en la cancha. Luego de caer en sus dos primeros duelos del torneo, los tapatíos saltaron al césped necesitados de ganar, aún más que de jugar bien, y la timidez queratana les ayudó a cumplir con el objetivo.
La movilidad de Hernández y Alberto Medina desquició a la zaga visitante. Joaquín Beltrán fue el único capaz de salvar a los Gallos de, por lo menos, otros dos goles, aunque el ex capitán de los Pumas no se dio abasto, sobre todo cuando el Guadalajara desdobló rápidamente hacia la portería custodiada por Carlos Bossio.
Y para colmo, Héctor Castro hizo más grande el abismo con aquella absurda patada sobre Xavier Báez. En la siguiente jugada, el “Chicharito” marcó su segundo gol (44’) y todo terminó para los visitantes.
Lo del segundo tiempo fue una práctica de tiro a portería de las Chivas… Y no la pasaron.
Eso explica que fueran recriminadas tras el silbatazo final de Roberto García.
Ni siquiera la reaparición de Bravo con la camiseta rojiblanca le dio mayor contundencia al ataque chiva, que tuvo en el “Venado” a su integrante más errático.

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