(The Disaster Artist, 2017)
James Franco dirige y protagoniza esta historia que habla sobre una persona excepcional: es un hombre misterioso que se siente cineasta, y decide emprender la filmación de una película que únicamente él ha visualizado como obra maestra.
El resultado, como se puede anticipar, es un desastre completo.
La anécdota se basa en la vida real de Tommy Wiseau, un hombre que viaja a Hollywood para convertirse en un artista del Séptimo Arte. Su gran virtud y, al mismo tiempo, su gran problema, es que cuenta con un presupuesto ilimitado.
Nadie sabe de dónde sale su dinero. Sus allegados solo ven que tira y tira sus dólares en una producción desorganizada. Él no conoce nada de cine y se basa únicamente en la intuición, y en su limitadísimo talento.
La cinta está en una paradoja completa, pues explica con maestría cómo fue elaborado un fiasco. Está muy bien filmada, para explicar cómo fue la pésima filmación de la cinta célebre The Room, que es la madre de todas las malas películas.
Toda la cinta se concentra en ver los traspiés de Tommy que provoca una gran ternura, por su nula capacidad de autocrítica, y su imposibilidad para ver que carece de habilidades para el arte cinematográfico.
Destaca, también, la amistad que establece con su compañero de aventura, Greg, interpretado por Dave Franco, hermano del director.
Es una historia irónica y muy divertida.
(R. Menores de 17 años requieren acompañamiento de un adulto)
Netflix
@LucianoCamposG


