Quizá a muy pocos les importe lo que voy a compartirles. Y seguro muchos ni lo van a leer. Pero ahí les voy: mi nombre es Héctor Hugo Jiménez, periodista.
En febrero de 2007 el dueño de Hora Cero me encargó iniciar una investigación periodística sobre los rumores de presunta corrupción del entonces alcalde del PAN de Reynosa, Francisco García Cabeza de Vaca.
Y un día en una junta, con más entusiasmo que que pruebas, hicimos el plan. Con Gerardo Ramos y José Manuel Meza, entre otros compañeros de la redacción de absoluta confianza, organizamos las ideas para empezar a estirar la punta de la madeja.
La primera sospecha de corrupción de los tres hermanos Cabeza de Vaca (Francisco, Ismael y José Manuel) fue una constructora que daba servicio al ayuntamiento y donde José Manuel, el mayor de los tres, aparecía como socio. Fueron cuatro meses brotando la podredumbre de las alcantarillas.
Luego hallamos prestanombres de los Cabeza de Vaca viviendo en humildes casas en la periferia de Reynosa.
Un día me hablaron de Ciudad Victoria de parte del auditor superior del Estado porque quería cada una de las copias de contratos, cheques y actas constitutivas de empresas que Hora Cero había publicado.
Una de ellas Maquinados Industriales de Reynosa S.A. de C.V. donde Ismael, hermano menor de los Cabeza de Vaca y actual senador del PAN, aparecía como director general y socio junto con la mamá de los tres.
Era proveedora de la Comapa, la junta de agua municipal. Luego Gerardo Ramos viajó a Torreón para comprobar que esa empresa había trasladado su maquinaria a Reynosa para asociarse con los Cabeza de Vaca que gobernaban la ciudad.
Viajé a Ciudad Victoria con una caja llena de papeles donde el auditor superior y sus sabuesos me esperaban. Me emocionaba que la justicia actuaría.
Pero pasaron los meses, los años y más años y el que cayó a la cárcel fue Eugenio Hernández Flores, el gobernador en ese entonces que no ejerció acción penal alguna. Y fue prisión en 2017 porque Francisco lo traicionó.
Pasaron muchos años sin que nadie hiciera nada. Francisco se hizo diputado local, senador y en 2016 buscó la gubernatura de Tamaulipas. Pero Hora Cero no podía cruzarse de brazos.
Y volvimos a hacer periodismo de investigación para tropezarlo y que no ganara. Nos la jugamos y perdimos esa batalla. Las consecuencias eran de esperarse para la empresa: boicot publicitario oficial y privado. Y amenazas para aquellos que se atrevieran a tener cualquier relación con Hora Cero.
En ese 2016 Gerardo Ramos viajó y halló con un drón una propiedad ¡que ni Obama! que se conoce como El Chalet Suizo de Cabeza de Vaca. Una propiedad millonaria a la orilla del Río Soto la Marina. Y en otro viaje a la CDMX un lujoso departamento en el exclusivo sector de Santa Fe. Las dos propiedades investigadas actualmente por la UIF.
Quise hacer este mini resumen de 14 años esperando justicia. Y agradeciendo a Heriberto Deándar, nuestro director general, la confianza en su grupo swatt de periodistas de investigación. Ha sido larga la espera para Hora Cero. Y en particular para mi.
(Continuará…).


