Washington, D.C. / Octubre 6.-
La Casa Blanca negó hoy que la decisión del presidente Barack Obama de no reunirse con el Dalai Lama haya sido un gesto para no provocar el malestar del gobierno de China.
El vocero presidencial, Robert Gibbs, reiteró que la concertación del encuentro entre los dos líderes para noviembre próximo fue alcanzado de mutuo acuerdo entre ambas partes.
Gibbs defendió el acercamiento que la administración Obama busca con el régimen comunista chino, asegurando que al final éste resulta benéfico para la causa del Tibet que promueve el Dalai Lama.
“Nuestra fuerte relación con China los ayuda a ellos también”, dijo el vocero, quien por momentos pasó apuros para explicar la posición de su gobierno.
De acuerdo con Gibbs, una fuerte relación con China “nos permite hablar con ello sobre las preocupaciones y temores de la gente del Tibet”.
Recordó que en sus encuentros con líderes chinos, Obama ha hecho énfasis en la necesidad de garantizar el respeto de los derechos humanos.
Gibbs restó importancia al hecho de que el encuentro haya sido aplazado e insistió que el propósito final de empujar esta causa no se ve afectado “si nos reunimos con uno primero y con otro después”.
El Dalai Lama estuvo este martes en la capital estadunidense, donde recibió el premio Lantos en Derechos Humanos, que le fue presentado por la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
Esta fue la primera vez desde 1991 que el Dalai Lama no fue recibido en la Casa Blanca por el mandatario estadunidense en turno, un gesto que siempre provocó al repudio del gobierno chino.
Incluso en 2007, el entonces presidente George W. Bush se sumó a los líderes demócratas en el Congreso, en una ceremonia en la que el Dalai Lama recibió la Medalla Congresional de Oro al mérito cívico.
El Dalai Lama huyó de China en 1959 y se estableció en la India después de levantamiento tibetano en contra del gobierno chino que invadió esa región en 1950, reclamándola como parte de integral de su territorio.


