Washington, E.U.-
Como un experimentado jugador de ajedrez, el presidente ruso Vladimir Putin dio este lunes muestra de un excepcional sentido de la oportunidad para mover pieza y colocar en jaque al plan de intervención de Estados Unidos en Siria.
El movimiento de los rusos se produjo justo cuando el presidente, Barack Obama, luchaba por vencer las resistencias que este lunes embargan al Congreso y a toda la nación. Según el más reciente sondeo realizado por la cadena CNN, el rechazo a una intervención militar en Siria ha escalado en los últimos días hasta el 59%, un muro difícil de escalar para Barack Obama.
La propuesta de entregar los arsenales de armamento químico de Bashar al-Assad, justo cuando Estados Unidos apuraba la cuenta regresiva, se ha convertido en un misil que apunta hacia la línea de flotación del esperado plan de intervención militar de Barack Obama.
Pero, además, en un posible Plan B que tendría de desbrozar el emponzoñado camino de la diplomacia y concederle el beneficio de la duda a un régimen que ha agotado la paciencia y sobre todo su credibilidad ante Estados Unidos y la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Nada más conocer la propuesta de Rusia, que fue respaldada de forma inmediata por Siria, Estados Unidos se sumió durante unas horas presa de la confusión y el desconcierto. Por fortuna, desde la Casa Blanca no dudaron en echar mano de la vieja doctrina que forjó el ex presidente, Ronald Reagan, cuando explicó la mejor forma de negociar con los rusos: “Confía, pero verifica”.
Siguiendo esta vieja línea, Tony Blinken, uno de los principales asesores del presidente Obama, respondió con escepticismo: “Por supuesto que nos da gusto que Siria esté dispuesta a rendir su armamento químico. Pero aún tendríamos que revisar esta propuesta con Rusia”, se limitó a señalar Blinken.
Poco después, en una intervención que sucedió a una corta reunión con el presidente, Barack Obama, la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, fue incluso más allá: “Si Siria entrega su armamento químico para que éste quede bajo control internacional, como sugirió John Kerry, sería un paso en la dirección correcta. Pero ésta oferta no puede servir de excusa para retrasos o condiciones. Tiene que ser una acción sincera”, consideró la ex secretaria de EU mientras la puerta a una posible solución negociada se entreabría con el patrocinio de Rusia.
Si la oferta de Rusia consigue evitar una intervención militar en Siria, eso sólo el tiempo lo dirá. Por el momento, la propuesta ha conseguido el efecto esperado: hacer tambalear la estrategia y los apoyos que el presidente Obama había forjado en el seno del Congreso, en momentos en que la mayoría de los ciudadanos se siguen resistiendo a una intervención que se sabe cómo podría comenzar, pero no cómo terminará.
Rusia pone en jaque intervención de EU en Siria


