La ceremonia del Quinto Informe de Gobierno de Eugenio Hernández Flores fue como aquellas fiestas donde el anfitrión se prepara con tiempo, echa la casa por la ventana pero, al final, las malditas circunstancias laboran en su contra.
Y es que este evento -uno de los más esperados del año-, dejó a muchas personas con la sensación de que faltó algo.
La expectativa no era para menos. Estamos a unas semanas de que el PRI seleccione a sus candidatos para las elecciones del año 2010, incluyendo la joya de la corona: la nominación al gobierno del Estado.
Hay que decir que la fiesta (por llamarla de una manera) fue de gran nivel, pero aun así los invitados se fueron con la sensación de que pudo haber sido mejor… mucho mejor.
Por ejemplo, la nube de reporteros que hicieron guardia en los accesos del Polyforum de Ciudad Victoria, se quedaron con las ganas de entrevistar a quienes -según su lista-, son los “finalistas” para buscar suceder a Eugenio Hernández Flores en la silla más grande y cómoda de la entidad.
Sin embargo y con el grito de: “calladitos nos vemos más bonitos”, los cuatro asediados: Rodolfo Torre Cantú, Oscar Luebbert Gutiérrez, Ramón Garza Barrios y José Manuel Assad Montelongo (en serio, el secretario de Educación está en esta lista), prefirieron llegar unos segundos después del gobernador del Estado para así evadir a los comunicadores.
Irónicamente hubo políticos que se quedaron con las ganas de atender a la prensa para -en fiel tradición a ese juego entre político y reportero-, mostrarse pacientes y disciplinados con su partido y rehuir aceptar que les encantaría ser candidato al gobierno del Estado.
Tal es el caso del diputado federal Baltazar Hinojosa Ochoa y los alcaldes Erick Silva Santos, de Matamoros y Arturo Diez Gutiérrez, de Ciudad Victoria, quienes sólo fueron abordados por medios originarios de sus municipios.
Es mas, aspirantes como José Julián Sacramento y Ramón Antonio Sampayo recibieron más atención por parte de la prensa capitalina… y eso que son panistas.
Otros que se quedaron con las ganas, son los pitonisos de la política estatal, ésos que buscan claves escondidas en los discursos del gobernador para entonces intentar predecir la identidad del “tapado”.
Y es que en su mensaje de dos horas y media, Hernández Flores no hizo ninguna referencia política, por lo que, decepcionados, los médicos brujos de la polaka estatal recogieron sus huesos de pollo y bolitas de cristal y se retiraron del recinto.
Hasta el mismo anfitrión del festejo se quedó con las ganas de recibir a los pesos completos de la política nacional como Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones Rivera, Fernando Gómez Mont y el mismísimo Carlos Salinas de Gortari, quienes, según se dijo, debido a las condiciones meteorológicas no pudieron llegar a Cuidad Victoria.
Cuando Eugenio tomó el estrado tuvo que conformarse con ver en la fila de ilustres a algunos gobernadores que ya van de salida y al dirigente nacional del Panal, Jorge Kawachi.
El mal clima provocó que muchos otros invitados especiales llegaran tarde al Informe, algo que no pasó desapercibido para el gobernador quien se divertía señalándolos al momento en que los veía llegar al recinto.
Tal es el caso del dirigente nacional de la CNC, Cruz López, a quien desde el estrado Eugenio dijo: “Qué bueno que llegaste Cruz… ahí siéntate donde puedas”, o la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, quien arribó al recinto 10 minutos antes de la finalización del Informe.
Cómo habrá estado la cosa que los ex gobernadores Tomás Yarrington y Manuel Cavazos Lerma fueron los más asediados antes y después del evento.
Al final hay que decir que el escenario, la organización y el protagonista del evento estuvieron a la altura… el problema es generalmente las cosas nunca salen como las planeamos.

