Esos gringos tan amables

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Por ‘ora que crucé este domingo quise ver cómo estaba el movimiento en Hidalgo, darme una vueltecilla por el town y pos que me dicen un gringo de la aduana CBP:

– ¡Oiga señor!
– Cheets (pienso y me detengo cuando ya iba por la revisadera)

– Qué tenga un bonito día.
– Gracias, muy amable (qué me queda decirle)

Pero, ¿desde cuándo los güeros se volvieron tan amables?

Recuerdo en una ocasión, antes de la pandemia, que ya saben nos dejaron un  año y ocho meses con el ansia loca sin cruzar, sentí la mirada fija de un agente moreno (le dicen prieto en mi rancho) y yo me hacía el sordeado.

– A ver, venga para acá. ¿A qué va a cruzar eh? ¿Cuánto dinero tiene, enséñeme su cartera? ¿Qué lleva en su bolsa de mandado?

Entonces me quedé como el meme del Santo, así mira, congelado.

– Voy aquí a las Whatabugers. Voy de shopping. Llevo un poco de dinero y tarjetas. Nada en la bolsa, es para llevar lo que compre.

Luego la Rosa María cuando cruzaba para ir al mall, pos se ponía bien requetecontenta con sus compras en Ross, pero bueno ya lo pronto lo hará (espero) cuando renueve su visa.

Ahora que abrieron los puentes el 8 de noviembre como que sientes que pusieron la alfombra roja, para que pasaran todos los mexicanos guatosos que querían ir de compras a La Plaza Mall.

Pero cómo no nos iban a extrañar, si de paso cerraron chorro de tiendas de chinos por las bajas ventas, que se desplomaron cuando decidieron que nosotros los de la visa chafa, que nuestras compras no son consideradas como esenciales.

Supe por ahí que varios brodys mintieron diciendo que iban a donar sangre, pero en realidad querían darse el roll por las tiendas de McAllen.

Porque no me digan que muchos regios, pero hartos, andaban con el ansia, pero era tanta, que decidieron volar  no sólo a la border, sino hasta Houston o Chicago, y pos de paso se pusieron la vacuna anti Covid, porque acá en México tienes que esperarte hasta que llegue la vacuna esperada y que sea para tu edad.

-¿Ya tiene sesenta?-, me preguntaron en la cola del drive thru en la entrada del auditorio de la UAT.

-Sí claro-, la verdad es que me faltaba mes y medio para ello. Pero una mentirilla bondadosa no le hace mal a “naiden”.  Además el sistema web de mivacuna.salud.gob.mx me dio mi cita con mi CURP.

Así que me pusieron mi primera dosis y a un mes la segunda de la Pfizer. Ya luego pude sacar mi certificado con el QR y mis datos de mi e-mail.

Pero hablando de mentirillas, hay raza que se está arriesgando a cruzar sin tener las dos dosis de vacunas autorizadas.

Esto porque cuando fui a checar en el centro de vacunación, que está enfrente de la Whataburguer, había chavos que se estaban poniendo apenas la segunda dosis.

Además me di cuenta que cuando crucé, un oficial solo preguntaba “¿ya se vacunóóóó?”, o sea que la revisión del certificado de vacunación es al azar, dependiendo del güero que te toque y que no sea una mujer, porque esas salen muy bravas en esto de la revisión en la pasadera.

Yo fui cuando se abrieron los puentes y de pasada me puse el “booster” o el refuerzo de la Pfizer, sobre todo porque me quedan pocos días de mi visa, que está por vencerse muy pronto.

Y entonces ¿qué voy a hacer? Bueno eso será tema para otra columna y ya se los emplaticaré bien despacio.

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