Pa’ fríazos los de mi rancho

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Luego de que el miércoles pasado 19 de enero estuvimos con un calorón de aquellos de 31 grados centígrados aquí en la border, pa’l día siguiente ya estábamos a 1 grado, con sensación térmica de menos dos. Todos nos moríamos de frío, dormimos hasta con cuatro colchas del venado pa’ clamar lo helado del clima.

– “No sé de qué se quejan tanto, aquí la gente no aguanta nada, pa’ fríazos los de mi rancho”, dijo don Gastón, un viejón de por acá con su sombrero de paja, mientras hacía fila pa’ comprar el pan.

Mostraba sus manos todas arrugadas por la labor, pero sin guantes, y decía que no lo necesitaba taparse tanto, “pos qué es eso”.

Eso sí a lo mejor llevaba debajo de sus jeans muy apretados, unos pantalones térmicos, pa’ que no digan que uno se raja.

Porque así es como se deben usar, no me diga que usté brody es de los que va al OXXO con sus pijamas de Elmo o del Comegalletas de Plaza Sésamo. No haga eso, por Dios.

En estos días el desfile de las ‘ñoras con este atuendo se vuelve muy común, “quialcabo nadie me conoce” y no faltan los machos vaqueros con sus botas, que bajan de sus camionetas, pero eso sí, con sus pijamas de Spider-Man.

Y es que a poco no, apenas baja la temperatura, me tocó ir a Smart, y ver a chorro de gente haciendo cola por el pan francés, que en estos días está muy escaso.

Y pos de pasada te llevabas varias donas glaseadas, conchas de vainilla y chocolate, alguna orejita y no puede faltar un cuerno con crema y un cochinito.

No te quiero antojar, pero venden una dona de manzana que no tiene abuela, se parecen a las que probaba cuando íbamos a las Krispy Donuts, que por cierto no falta la fila cuando ponen el foco rojo y regalan en las tardes una gratis.

Y pos allá van todos los de la border por su dona… y no compran nada más. No sean ingratos.

En estos días salió una noticia que ahora sí van a pedir el certificado con las dos dosis de vacunas al cruzar la border. Porque me tocó ver que no siempre lo solicitaban.

En una ocasión una señora pidió permiso pa’ que la dejaran pasar, quesque solo tenía una vacuna y le dijeron:
– “No señora, regrésese, usté’ tiene que venir con las dos vacunas”.

Y la mujer toda aguitada, se tuvo que regresar pa’ tras los filders.

Como a todos los que pasan les da un ansia loca por cruzar la border, pa’ correr a Ross, no vaya a ser que se acabe la oferta del paquete de los shones de Fruit of The Loom. Como si no los vendieran en Soriana.

– “Pero es otra calidad, entiende esos no duran tanto”, no falta el primo que diga eso.

‘Pérate brody, pos sí son los mesmos, de la mesma marca, y sirven pa’ lo mesmo.

Pues no, conocí un gringo acá en una visita a la border que probó unas galletas de Oreo & Creme compradas en México y me asegura que no son iguales.

– “¿Qué es esto?”, me miró con cara de what, cuando mordió una galleta, y asegura que las gringas son de otro mundo.

Por eso la Rosa María no pierde el tiempo cuando se trata de mandado del otro lado:

-“Me trais una bolsa grande de Cheetos Flamin’ Hot, además una de Fritos Scoops (de forma de cucharita) y unos Doritos 3D”.

¿Estoy mal o solo es la antojadera por el frío? Porque si a esas vamos por querer comer “mugrerito”, como le dicen los chavos, pos mejor te llevo a la plaza Juárez pa’ que comprar una bolsa de Doritos con elote, queso amarillo, jalapeños y hasta cacahuates japoneses.

No los quiero antojar, pero apúrenle que ya pasó el carro con los “eloteees calientitos, los mejores de Reynosaaa”.

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