Anhelan vecinos de La Boca… ¡un huracán!
Por: Emanuel Suárez
En septiembre de 1988 el huracán Gilberto provocó grandes destrozos en la zona urbana de Monterrey y en Santiago no fue la excepción: las comunidades aledañas a la presa La Boca sufrieron inundaciones por el desborde del cuerpo de agua.
Desde entonces, el temor a los ciclones ha estado presente en cada uno de los vecinos del embalse… hasta día de hoy, que la situación crítica de la Rodrigo Gómez los ha llevado a orar para que se repita el fenómeno natural.
“Oramos para que Dios nos mande otro huracán porque es lo único que podría rescatar a la presa. Una lluvia normal no le va a hacer nada, aunque suene loco, necesitamos un huracán. Obviamente que no cause destrozos, solo que nos ayude a aliviar la presa”, mencionó doña Lili Morales, actual vecina del rancho La Maravilla, contiguo a la presa.
En tan solo unos meses el pronóstico de lluvias torrenciales pasó de ser miedo a esperanza. Lamentablemente, aún resta mucho para la temporada de huracanes y la santiaguense no está segura de que la Rodrigo Gómez pueda sobrevivir.
Ayer, la noticia de que al embalse solo le quedaban 17 días de vida la dejó perpleja.
“Se siente muy feo, se siente muy feo saber que se va a secar porque pues toda mi vida la hemos tenido”, mencionó.
Ya en la década de los ochenta doña Lili había presenciado una baja considerable en el almacenamiento en La Boca, pero nunca tan agónica como la de 2022.
“Ya nada más lo recuerdos quedan”, mencionó doña Lili, quien con nostalgia rememora que hace más de 30 años su esposo llevaba el sustenta a la casa gracias a lo que pescaba en la presa.
La última vez que la mujer de 44 años vio el embalse desde la propiedad que cuida fue hace dos semanas. Hoy, a petición de Hora Cero, volvió a echar un vistazo y su rostro se desencajó.
“No había querido salir a verla desde hace dos semanas. Se sentía feo verla cada vez más vacía y hoy, mirarla así, saber que ya hasta se puede llegar a la isla caminando da mucha tristeza”, puntualizó.


