Reynosa, Tam.-
Aunque su propósito es llegar a los Estados Unidos, los haitianos han tratado de subsistir en lo que esperan respuesta de su petición para su asilo político en la Unión Americana, por ello han emprendido en esta frontera un pequeño mercado en el que ofertan desde productos y servicios a bajos costos.
Fue la altruista independiente, Nely Peñaloza, quien dio a conocer mediante su cuenta de Facebook, las actividades que emprendieron los extranjeros al estilo mexicano comenzando la creación de un tianguis o mercadito.
“Frente a la casa del migrante Senda de Vida I, en la colonia Carmen Serdán, en Reynosa, los migrantes de origen haitiano han comenzado vendimias para obtener un poco de recursos económicos y poder solventar sus gastos”, dijo la activista invitando a las personas a que contribuyan a favor de los necesitados que han demostrado salir adelante.
Entre el grupo de caribeños se puede observar desde el que está cortando pelo hasta la personas que realiza trenzas de cabello o que oferta extensiones de cabellera en diversos colores.
Bajo la sombra que hace la rama de un Mezquite, Jims Jean, se encuentra cortando el cabello a uno de sus paisanos y con el poco español, dijo: “Yo corto pelo, estoy cobrando de 80 o 100 pesos depende, estuve en Tapachula en barbería”.
Conforme recorres ese tramo puedes ver gente que oferta naranjas peladas ya sea una pieza a 5 pesos o varias en una bolsa que ya tiene otro costo, hay quienes las consumen para aprovechar sus ricas vitaminas.
Mientras que otros también venden pollo asado, y brochetas de pollo estas en tan sólo 20 pesos, “no podemos vender muy caro porque muchos no cuentan con dinero y por eso estamos dando ese precio”, comenta un migrante mientras está atento a la parrilla.
VENDEN COMIDA TIPICA DE HAITI
Una mujer que también se ha sumado a las ventas para poder solucionar sus gastos prioritarios vende comida típica de Haití que se trata de una mezcla de arroz con frijoles a lo que llama Gallo Pinto, en ocasiones acompañado con sardina o carne de cerdo.
Otros venden aguas frescas, refrescos o aguas embotelladas bajo una temperatura que supera los 33 grados centígrados en esta frontera.
Algunos migrantes conversan en francés, portugués y con poco español que han aprendido cuando estuvieron en Chile, al fondo se escuchan las rimas de un rap haitiano.
Bajo un árbol hay una pareja que vende productos como lociones, cosméticos, entre otros para obtener ganancias y comprar comida o alguna otra utilidad.
TAMBIEN TRABAJAN EN LA FRONTERA
Otros que aun no han emprendido algún negocio irregular han decidido trabajar para obtener una digna remuneración, ya que algunos rentan departamentos por su propia cuenta.
A los haitianos puedes verlos trabajando en la construcción, en lavado de carros, en fruterías cargando y descargando, incluso de guardias de seguridad en tiendas departamentales de la zona centro de Reynosa.
Otros venden BonIce en diferentes calles de la ciudad, por la temporada de calor se mantienen las ventas, otros venden frituras de harina o elotes asados.
Hasta la fecha ha sido incalculable la cifra de cuantos haitianos viven en esta localidad, pero de acuerdo con la información de Héctor Silva, se estima que haya más de tres mil personas de esa nacionalidad que espera con ansias internarse en los Estados Unidos.













