Todo indica que traer agua suficiente para abastecer a Monterrey no solo costará cientos de miles de millones de pesos, sino que además, si la ciudad sigue creciendo demográficamente las crisis hídricas serán recurrentes y cada vez peores. Y es que estamos pensando al revés: si bien es cierto que hay que traer agua a la ciudad tan pronto sea posible, la verdadera solución es frenar el crecimiento de la mancha urbana de Monterrey.
¡No se asusten! No estoy hablando de exterminios genocidas, ni de políticas como la de “un solo hijo por pareja” como lo hicieron en China. Estoy hablando de una adecuada y bien planeada distribución demográfica para Nuevo León.
Es necesario crear y promover nuevos polos de desarrollo: una ciudad alterna a Monterrey, pero bien planeada desde su origen; para que las nuevas generaciones encuentren atractivo vivir (colonizar) esa “otra ciudad”. Habría que dotarla de todo lo necesario para que dicha comunidad pueda ofrecer una calidad de vida mejor a lo que se puede esperar en la costosa y caótica ciudad colapsada de Monterrey.
La Ciudad Nueva, deberá ser, en primera instancia sustentable y sostenible. Ofreciendo terrenos amplios para construir casas inteligentes agrupadas en pequeños barrios, sistemas de generación de energía eficiente, áreas verdes y arboladas con sistemas de riego con agua tratada, planteles escolares buenos y bonitos, fuentes de trabajo centrados en comercio y servicios (no industriales-contaminantes), calles y avenidas amplias, centros deportivos públicos bien acondicionados, conectividad, servicios de salud bien equipados y transporte público 100% eléctrico y sistemas de seguridad efectivos.
Hace muchos años, en el vecino estado de Coahuila, una compañía siderúrgica de origen norteamericano llamada American Smelting and Refining Company (ASARCO, por sus siglas en inglés), desarrolló algo similar en Nueva Rosita para sus empleados estadounidenses que veían a operar la industria, allá en la region carbonífera, por el año de 1921.
Luego fue la Industrial Minera México…Una ciudad modelo. Todo iba muy bien, pero el problema fue que todo dependía y giraba alrededor de una sola empresa y cuando la situación se complicó para la siderúrgica por problemas laborales/sindicales, el plan de desarrollo de una ciudad bien diseñada y organizada como sería Nueva Rosita Coahuila municipio de San Juan de Sabinas, se truncó.
Pero estaba pensada para tener casas construidas con el estilo americano, escuelas muy buenas, excelentes servicios, amplias calles y avenidas (de las que aún existen vestigios). La lección a aprender de Nueva Rosita sería: “no poner todos los huevos en una misma canasta” sino que una ciudad bien planeada, debe tener una economía diversificada. Sin embargo, la historia de como se originó Nueva Rosita y el increíble plan urbanístico que había, es digna de contarse.
Volviendo al tema que nos ocupa y para terminar….nuestro actual y gravísimo problema hídrico en Monterrey es una consecuencia de la falta de planeación, falta de polos de desarrollo urbano alternativo, pésima distribución demográfica en el estado de Nuevo León entre otras cosas que han hecho de Monterrey una urbe colapsada e insustentable e insostenible.
Es momento de pensar en crear nuevos polos de desarrollo bien planeados par que las nuevas generaciones puedan aspirar a una mejor calidad de vida familiar, social, laboral, con salud, movilidad, educación y seguridad. Debemos atender las causas del mal y no solo sus síntomas. A grandes problemas, grandes soluciones.


