¿’La tercera es la vencida’?

Últimas Noticias

Nuestra cultura carece de pensamiento crítico y por ese motivo sustentamos conclusiones y decisiones sobre falacias y clichés. Del tercer dictamen sobre las causas de muerte en el caso de Debanhi Susana Escobar Bazaldúa, se esperaba que por lo menos sirviera para ratificar alguno de los dos dictámenes anteriores. Pero sucede que los tres dictámenes arrojan conclusiones distintas sobre las causas de la muerte de la joven. Sin embargo, dos de estos dictámenes coinciden en que la muerte de Debanhi fue por feminicidio y no por accidente, aunque no coinciden en la forma.

Si se esperaba que el tercer dictamen fuera “la última palabra” o como dicen que “la tercera fuera la vencida”, pues no parece ser así y nada sustenta que así sea. Es decir ¿Por qué los dos primeros dictámenes tendrían que ser los equivocados y no el tercero? ¿Qué o quién garantiza la infalibilidad del tercer dictamen? Es obvio que tres dictámenes distintos no pueden ser todos correctos, pero sí pueden estar equivocados los tres ya que no hay nada que sustente que por fuerza, uno de los tres dictámenes tiene que ser correcto.

La verdad es que este caso pinta para ser un caso perdido, al menos en materia de justicia, a que o termina siendo un caso sin resolver, que si en caso de tratarse de un feminicidio, quedará en la impunidad; o peor aun, se convertirá en un caso que, bajo la extrema presión de la opinión pública, incurra en una injusticia aun mayor, que sería la de inculpar a un inocente a manera de chivo expiatorio para calmar los ánimos públicos.

El punto central de esto es que no existe ningún argumento que sustente la infalibilidad de un tercer dictamen que no coincide con los dos primeros; lo que significa que pueden estar equivocados los tres, poniendo en evidencia la falta de pericia, credibilidad y eficiencia de los servicios periciales y forenses tanto estatales como federales y ahora hasta internacionales. Aquí, las causas de la muerte de Debanhi Susana Escobar siguen siendo un misterio, pero la causa muerte de la confianza y la credibilidad sobre las autoridades fiscales e instancias investigadoras, es, sin lugar a dudas la politiquería, la ineficiencia, la inconsistencia y la inoperancia. Muerte por ineptitud. Sin embargo, en la cultura del mito, la falacia, la demagogia y el cliché, el asunto solo será otro puño de olvido en la tumba del pensamiento crítico y de la justicia.

Artículo anterior
Artículo siguiente
- Anuncio -

Columnas

- Anuncio -