De acuerdo a distintas corrientes de pensamiento, la capacidad del ser humano para renunciar a ciertas situaciones en la vida, no sólo es necesaria, sino que puede convertirse en un arte.
Pero no todos están dispuestos a renunciar, y no todos los que están dispuestos a renunciar, saber hacerlo. En el futbol que practican los Rayados bajo el mando de Víctor Manuel Vucetich, un tipo de renuncia ha tomado protagonismo y paso a paso se convierte en una bandera, quizá llegue a ser un arte en este Monterrey.
Hablamos de la renuncia a poseer el balón. Todo en un contexto donde durante los últimos años, la tenencia del esférico cobró un auge al imponerse en el mundo, el sistema de juego del Barcelona.
Un estilo de juego con un origen remoto en el futbol total de la vieja escuela holandesa, y que se ha extendido ahora gracias a uno sus grandes exponentes: Pep Guardiola.
De los 11 partidos que los Rayados han disputado en el torneo, sólo en cuatro han tenido más tiempo el esférico que sus rivales, y en dos de ellos se llevaron la derrota: En la jornada 1 ante el Santos, donde perdieron 3-2.
Ese día, la posesión de la pelota se dividió con un 51 por ciento para los Rayados, y 49 para el equipo de la Comarca.
En el duelo adelantado de la jornada 16 cayeron 1-0 ante Chivas, con un 52 por ciento del balón para el Monterrey y 48 por ciento para el Rebaño.
A San Luis le derrotaron 1-0 con 64 por ciento del esférico para el Monterrey y 36 por ciento para los potosinos. Y apenas el domingo pasado, vencieron a Xolos 3-0, con 64 por ciento para el cuadro albiazul y 36 para Tijuana.
En cambio, cuando destrozaron 5-1 al León en la fecha 7, el equipo de Vucetich apenas tuvo un 29 por ciento el balón, por un 71 por ciento de los Esmeraldas.
Contra Toluca, en el empate 1-1 de la fecha 9, los Diablos Rojos tuvieron un 64 por ciento de posesión, contra un 36 del Monterrey.
Como la vieja Italia, campeona en España 82, que hizo del contragolpe un arte, tras primero establecer una gran solidez defensiva, a los Rayados por lo general no les interesa tener el esférico. El contragolpe para aprovechar los espacios que deja el rival al atacar, se convierte así en un arma mortífera.
En aquella Italia, Paolo Rossi se conviertió en el ariete que cerraba la pinza a los despliegues a velocidad. Ahora, guardando las proporciones, los Rayados tienen en Rodrigo Aguirre, Germán Berterame y Rogelio Funes Mori los hombres cuya velocidad y verticalidad pueden coronar el feroz despliegue que pretende Vucetich, y que aún no encuentra su punto máximo.
Y como aquella vieja escuadra de azzurri, que sufrió en la fase de grupos, pero despedazó a sus rivales en los duelos de la segunda ronda y de eliminación directa, los Rayados de “Vuce” esperan llegar calientes a la Liguilla.
Muchas veces conseguir para la gloria, es necesario renunciar a algo, a algo tan preciado, como en este caso el balón.


