Una relación infinita: entrevista con Roberto Gómez Junco

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Monterrey, N.L.-

El fútbol es un juego infinito por su carácter renovable, partido tras partido resucitan esas pasiones que ya se vieron a escasos tres días, una actividad que parece interminable. Así lo dice Juan Sasturain, periodista argentino quien es parte de ese gremio intelectual albiceleste con grandes precursores que se encargaron de unir al fútbol y la cultura.

Si el balompié es una actividad interminable, su relación con la cultura también lo es, y aunque comenzó con traspiés durante sus orígenes, conservan una relación inseparable el uno con el otro.

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Al menos así lo piensa Roberto Gómez Junco, uno de los periodistas que más incentivan el interés entre la pelota y la reflexión cultural, pues a través de ellas se nos presentan otras formas de entender la vida y sobre todo crear analogías a partir de ellas.

“Hace todavía 50 o 60 años era rarísimo el gran escritor o intelectual que confesaba su gusto por el juego, un caso excepcional fue Albert Camus, porque no sólo confesaba su gusto, sino que incluso dijo que lo aprendido sobre moral, buenas costumbres y valores, los adquirió a través del deporte”, expresó.

Gómez Junco resaltó que a través del deporte se aprende la mejor manera para lidiar con las cotidianidades de la vida, por ejemplo: aprender a vivir con la derrota, entender que hay cuestiones que no se consiguen en solitud, sino desde el colectivo; valores que permiten un desarrollo a plenitud de una persona.

Inclusive entender otras cosas desde sus aspectos políticos, económicos y de nuestro propio sistema social, o de manera más filosófica, lo efímera que puede ser la vida en perspectiva con el tiempo limitado que hay entre hacer un gol o encontrar la totalidad en el extenso universo.

EL ROL DEL PERIODISTA

Pero si la práctica del fútbol se complementa con el de la culturización, ¿cuál sería el rol de una pieza tan importante como el del periodista?

Para ello, la respuesta sería evidenciar lo obvio: hay cosas más importantes que el juego y que necesitan más atención que el mismo.

“Hay muchas más cosas más importantes, no limitarte al fútbol, sí puede ser muy divertido y entender muchas cosas a través de éste, pero explicarle que es simplemente un juego y hay juegos más importantes en la vida […] Si ya te tengo cautivo como lector o televidente por el deporte, ahí mismo mostrarte otras cosas más allá, sembrar esa semilla de hacerte preguntar sobre la literatura o la música”, mencionó Gómez Junco.

LA LITERATURA, UN REFUGIO

Para algunos jugadores de antaño y muy pocos de la época actual, la lectura representaba una forma de convivir con el grupo, estando y no estando. Así como Valdano llevó al mundial de México 86 tres libros, así muchos otros futbolistas (que ni siquiera conocemos su existencia) se han refugiado en la literatura, todo dentro de un ámbito donde leer es como un gol olímpico.

Para Roberto, este hábito poco usual entre los futbolistas le sirvió para distraerse de una convivencia que nunca es fácil en las concentraciones, los viajes y los juegos de un club de fútbol.

“Esa convivencia que no es tan fácil yo la libraba muchas veces gracias a la lectura, como una forma de aislarme y esos trece años de futbolista creo que fortalecí mi condición de lector, un refugio y entretenimiento que se ha convertido en una necesidad”.

LA FILOSOFÍA DEL JUEGO EN LA VIDA MISMA

La cultura como eterno factor del fútbol no sólo trasciende en los aspectos sociales fuera del juego, sino en el juego mismo con la forma de jugar de los equipos, una filosofía que puede trascender a la vida.

“Más allá de las cuestiones tácticas, si me gusta más lo que mencionabas sobre la filosofía del juego, es importante que existan técnicos como Guardiola porque defienden la esencia del juego […] tener más la pelota, ampliar más la cancha al atacar, reducirla al defender, me divierto con la pelota; a ti te gustó jugar porque te gustaba tocar o rebotar la pelota, bueno sigue jugando así”, explicó.

Pero, así como en la vida de cualquier persona el conjunto de nuestras condiciones sociales y materiales nos determinan, así pasa con los entrenadores y esa suerte de materialismo futbolístico que terminan decidiendo y/o modificando el estilo.

“El caso de Simeone es ejemplar, porque se fue ajustando con lo que tenía y al nivel de los competidores, hasta que le dieron otro tipo de plantel y lo logró; y ahí está otra enseñanza, juegas lo mejor que puedes con lo que tienes, y en la vida vives lo mejor que vives con lo que tienes”, finalizó.

(Con información de Joaquín Amar)

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