Me entero que la iniciativa para que se reconsidere el apoyo económico a los tres “olímpicos” que ha dado Nuevo León: Raúl González, Daniel Bautistas y Mariana Avitia. En pocas palabras, pegó el golpazo que surgió de una entrevista, cuando espontáneamente el atleta que en Los Ángeles 1984 hizo 3 horas con 47 minutos y 26 segundos para ganar una medalla de oro en la marcha, soltó de su ronco pecho: “Nos quitaron la pensión desde los tiempos del gobernador Sócrates Rizzo”. Nadie le provocó la respuesta. Nadie buscó que soltara lo que traía bien guardado desde hacía mucho tiempo. Nadie pensaba que buscaría así atención a semejante decisión política. Simplemente fue el encuentro de un periodista afortunado con el “Matemático”, triunfador en unos Juegos Olímpicos, ocho años después de que otro paisano de la misma disciplina, Daniel Bautista, subió a lo más alto del podium en Montreal, Canadá. Más tarde, la ex alumna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación representaría a nuestro Estado en estas justas internacionales compitiendo en el tiro con arco.
Pero Raúl González tiene también un mérito enorme en cuanta distinción reciba de las autoridades locales, ya que es bien sabido que armó su carrera como atleta de la UANL y fue un incansable promotor para que se construyera la pista de tartán en el Estadio “Chico” Rivera, que fue el primer escenario deportivo estrenado en 1962 en Ciudad Universitaria. Así es que cuando se supo que no tenía ya, ni él ni sus compañeros, ninguna prestación oficial, hubo quienes, desde el Congreso del Estado, hicieron eco a la publicación periodística y se propusieron reactivar el apoyo del que ya gozaban por sus triunfos en competencias de tal nivel.
A la UANL le cabe la satisfacción que se proceda de esta forma por tratarse de dos personajes que no olvidan los primeros pasos en las instalaciones de su Alma Mater:Raúl González y Mariana Avitia. “Ganar una medalla olímpica es el máximo anhelo de un atleta de alto rendimiento, y en mi caso, definitivamente marcó mi vida. Pero no olvido que las primeras competencias fueron como estudiante de la Universidad Autónoma de Nuevo León”, ha dicho una y otra vez, evocando aquellos días en que no dejaba de entrenar en la pista del estadio con entrada por la avenida Manuel Barragán y participar en las pruebas que en aquel entonces fueron también forjando su carácter y sus sueños. Y eso no olvida, porque al irse a residir a la Ciudad de México, actualmente colabora en los entrenamientos de los mexicanos que tienen como aspiración participar en los Juegos Olímpicos de París en el 2024, y esas lecciones iniciales de su carrera le sirven mucho para motivar a los jóvenes y exigirles sudar a chorros si quieren llegar lejos.
Por su parte, Mariana Avitia Martínez tiene en su currículum académico sus estudios de Ciencias de la Comunicación que le llevaban a la Unidad Mederos a combinar clases y prácticas con sus entrenamientos en el dominio del arco y las flechas, hasta que fue seleccionada para los Juegos Centroamericanos y del Caribe en el 2010 y los Juegos Olímpicos en Londres en el 2012, la fecha en que también se cubrió de gloria el cuadro mexicano de futbol soccer al ganar la medalla de oro.
Daniel Bautista, a su vez, llegó a la ciudad del Cerro de la Silla con su modesta familia de El Salado, en San Luis Potosí, en busca de un mejor nivel de vida y saltó de ser agente de tránsito de crucero en el centro de Monterrey a enrolarse con el equipo mexicano en la marcha, al grado de sorprender a medio mundo con su silencio previo a los Juegos Olímpicos de Montreal hasta provocar el griterío cuando cruzó la meta en Montreal en 1976.
Así es que verlos de nuevo con su gratificación económica por esos éxitos olímpicos, sentará un buen precedente, inclusive a nivel nacional, para que no se abandone a los que han puesto en alto el nombre de nuestra nación en forma individual en participaciones de esta naturaleza. Por eso, estamos seguros que lo que se hará pronto aquí en Nuevo León, será imitado, en justicia, para otros atletas en todo el territorio nacional. Sensibilidad hay, y dinero también. No hay que regatearles sus emolumentos a estos mexicanos y mexicanas que son un ejemplo deportivo para las nuevas generaciones.


