Me han preguntado qué opino sobre el tema de moda, y aunque tengo mucho tiempo que decidí no hablar sobre Tamaulipas, ante la alusión me animo a hacerlo con un ejemplo muy clarito.
Desde antes de arrancar su sexenio, Samuel García evidenció las ganas que tenía de meter a la cárcel a Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, a quien acusaba una y otra vez de haberse robado hasta la segunda base del Estadio de los Sultanes de Monterrey.
Llegado el momento, sin decir ni agua va, le mandó Policías Estatales y Ministeriales para apañarlo en una brecha perdida de Nuevo León y complementarle una orden de aprehensión en su contra.
Cuando los regiomontanos se dieron cuenta del hecho, “El Bronco” ya venía en una patrulla, esposado y agarrado de los pelos con dirección al Penal de Apodaca donde permaneció recluido un par de meses.
Aquí no hubo anuncios de que “ora sí” ya hay orden de aprehensión, ni alertas migratorias o fichas rojas, amarillas o verdes… simplemente fueron y le echaron el guante encima.
Quienes vieron “El Bueno, el Malo y el Feo” recordarán la escena cuando Tuco, sorprendido por un rival quien lo tomó desprevenido en la bañera, escuchó por unos segundos el discurso del asesino y, de pronto, le suelta cinco disparos con el arma que traía escondida bajo las burbujas.
“Cuando tengas que disparar, dispara… no hables”, remata Tuco, como una última lección a su rival quien yace en el piso muerto.
Si realmente López Obrador, la Fiscalía, el gobierno de Tamaulipas o la 4T quisieran meter a la cárcel al corrupto ex gobernador, ya lo hubieran aprehendido apenas y terminó su gestión, cuando perdió el beneficio del fuero.
Si en verdad quisieran meter a la cárcel Cabeza de Vaca, los medios y redes sociales estarían inundados con las imágenes de la Guardia Nacional, Policía Federal Ministerial y hasta el Ejército complementando una orden de cateo en el Rancho “El Rincón” del municipio de Soto la Marina donde, nos han dicho, está el ex mandatario “descansando con su familia”.
Pero no… todo lo que tenemos es un triste boletín de tres párrafos donde nos dicen que “ya lo andan buscando” y “que van a impedir que salga del país”.
Para los políticos, más para aquellos en el poder, las percepciones son más importantes que las realidades y toda esta faramalla de las alertas migratorias y “ora sí lo vamos a agarrar”, sirve para calmar la sed de venganza de un sector de la sociedad mexicana que exige castigo a casi 20 años de corrupción y saqueo del erario público.
¿Van a caer ex funcionarios por ratas? Seguramente sí, pero para muchos en las esferas del poder, el exilio forzado, el escarnio público, el mantenerlo alejado de la lucha política es más que suficiente castigo para Cabeza de Vaca.
Lo van a dejar vivir… como siempre lo han hecho.
Si no fuera así, lo que estaría escribiendo es un artículo sobre la fotografía de la nueva ficha criminal del ex gobernador, ahora tomada en una cárcel mexicana.
Como dijo el sabio Tuco: “Cuando tengas que disparar, dispara… no hables”.

