Un partido un tanto incierto en el primer tiempo por parte de los dos equipos. Y peor el panorama con la expulsión de Aquino por una entrada señera sin razón.
Ahí se presagiaba una tragedia en el Volcán, con un rival con un hombre de más, con un Necaxa que no se atrevió a atacar o no tuvo la capacidad para ello, y se mostró cauteloso y conservador.
Fue un primer tiempo para el olvido, sin nada que reseñar, pero preocupante para Tigres al quedar en inferioridad numérica desde el minuto 20.
Por fortuna para los Felinos terminó la primera parte en 0-0.
Para el segundo tiempo siguió un partido igual, sin acciones o llegadas tanto de Tigres o Necaxa.
Y sucedió lo increíble, Batista del León cometió una imprudente plancha al minuto 50, para tarjeta roja que igualó las circunstancias del juego, y a partir de ahí el Necaxa, que no había mostrado nada de fútbol o acciones de peligro, se desdibujó totalmente, y Tigres empezó a dominar el partido, pero sin opciones claras de gol.
Pero al minuto 60 Gignac cobró un tiro de castigo desde fuera del área, logrando un golazo al ángulo derecho del arquero leonés, imparable por su colocación.
Ese gol fue un golpe anímico contra Necaxa, que a partir de ahí no jugó a nada el resto del partido.
Después, al 73, Gignac logró su doblete, con remate de cabeza a un centro que Fulgencio envió a media altura, y hago notar que lo envió sin ver a dónde, o a quién, con la cabeza agachada.
Total se cumplió el pronóstico del triunfo obligado de Tigres, que ahora irá en la Miguilla contra el 4to. Lugar de la tabla que ocupa el Pachuca.


