Desde el Mundial del 2010 en Sudáfrica la FIFA se ha portado generosa con los clubes, y les otorga una buena suma de dólares por prestar jugadores a las selecciones nacionales. Algo es algo, si tomamos en cuenta que se trata de instituciones millonarias, la mayoría, acostumbradas a manejar millones y millones de euros o dólares. Bueno, no todas esas instituciones son de mucho peso financiero, como la de los Pumas de la UNAM, que esta vez ganará por tener a Dani Álves con la verdamarella. Por cierto a los directivos capitalinos no les vendrá mal el escurridero de dólares por este motivo, ya que la percepción va en aumento de acuerdo con el nivel que alcancen los equipos en la competencia mundialista de Qatar, y Brasil está llamado a llegar a la finalísima, serie en la que se pronostica caerá ante el vaticinado campeón Argentina.
La bolsa a repartir por la FIFA es de 200 millones de dólares a los clubes durante este mundial, que es casi semejante a la que puso sobre la mesa en la anterior copa del mundo en Rusia, hace cuatro años, y que se repartieron s las 416 entidades de 63 federaciones diferentes por tener futbolistas en la máxima justa del deporte de masas más atractivo en el planeta. Así que esta percepción en dinero hay que sumarla al prestigio de los propios jugadores y de los equipos que los ceden, de modo que las cartas de transferencia se elevan estratosféricamente si todo les sale bien, y en un mercado en que la plusvalía se impone, se busca la máxima ganancia en la cancha, por sus repercusiones que tiene también fuera de la misma.
Así es que es un buen estímulo recibir diez mil dólares por cada día que los participantes estén bajo la disciplina de su selección nacional en Qatar, tomando en cuenta el período de preparación oficial correspondiente, según lo establecido por la propia FIFA. Eso sí, lo máximo que recibirá cada club por un jugador es de 370 mil dólares, siempre y cuando llegue al partido final en que se define al monarca del torneo el 18 de diciembre. Es decir, el proyecto inicia con 180 mil dólares en la fase de grupos, más 220 mil dólares en octavos de final y 280 mil dólares en cuartos de final. Pero ya en semifinales la cantidad asciende a 320 mil dólares.
Pero como es mucho soñar que México llegue siquiera al cuarto partido esta vez, no está mal para los Rayados de Monterrey embolsarse 200 mil dólares por cada uno de los cinco futbolistas que defenderán los colores tricolores y, al mismo tiempo, los blanquiazules del cuadro que los tiene bajo contrato. Y debe celebrarse que el reparto será igualitario, sin importar los minutos que tengan los jugadores durante la justa deportiva en Doha. Lástima que sea todo lo que al parecer ganarán los nuestros, pues ya revolotean en nuestro ambiente las aves de mal agüero en forma de pronósticos devastadores acerca de la suerte que México correrá en este mundial, pues el otro lado de la moneda señala que Argentina y Polonia será los clasificados de su grupo para avanzar a la siguiente ronda. El vaticinio hunde el ánimo al asociarlo al mal trabajo del entrenador argentino “Tata” Martino y a sus decisiones desafortunadas en los partidos de clasificación hace meses, aunque no deja de ser nada más una previsión.
Sin embargo, ya la misma FIFA nos dio un coscorrón al exhibir a México por la “vejez” de sus mundialistas, ya que, después de Irán, tenemos en la lista a seleccionados muy entrados en años y dos de ellos con la mira puesta en alcanzar su quinta Copa del Mundo: el portero Guillermo Ochoa y el medio campista Andrés Guardado. En fin, hay que esperar el avance de cada juego y cantar o llorar hasta que termine cada uno de ellos. Por lo pronto, el Club Monterrey, con sus cinco rayados en las filas tricolores, sí tiene motivos para cuando menos sonreír. Igual que Pumas de la UNAM. Algo es algo. ¿O no?

