Futbol tricolor y esperanza de telenovelas

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Aunque ya sabíamos lo que ocurriría, no dejamos de creer que, por esta única vez, el resultado sería diferente.

Las veladoras, los rosarios, los responsos fueron insuficientes. Tal vez la divina providencia esté ocupada en asuntos más importantes que en auxiliar a un equipo como el verde, que ni siquiera se presta para recibir ayuda.

El destino fatal se cumplió y Argentina derrotó 2-0 a México, en la segunda jornada de la fase de grupos de Qatar 2022.

En Lusail, la albiceleste presentó una de sus más flojas versiones mundialistas. Di María corría exhausto, derrochando sus últimos gramos de pasadas glorias y Messi trotaba lastimado, pero consciente, como siempre, de su responsabilidad con el país y con la Historia misma.

A titanes como él se les demanda que sigan en la batalla, aún si vomitan sangre de los intestinos. Lautaro estaba inédito en el ataque y Dibu en el arco ni fue requerido con apremio.

En la esquina contraria el Tri plantó un once de pesadilla, que emuló a aquella Selección del 78, que se presentó como víctima propicia.

La misión mexicana estaba muy reducida, sin aluna gran figura que los referenciara. Padilla, Borja, Cuau, Chicharito, Matador, Aspe. Ningún caudillo se trepó en el avión.

Entre dos equipos que concitaban dudas, se presentaba la oportunidad de ver una pelea entre lisiados, un espectáculo de escuadras disminuidas.

Y ahí los argentinos resultaron ser los menos afectados y se llevaron el resultado en un juego deslucido que tiene como principal referente el de la estadística, más que el de alguna jugadita mágica faltante, que hubiera sido bienvenida.

No podemos hablar de estrategias o de un ajedrez entre técnicos. El Tata Martino hizo un dibujo muy obvio con una barricada de pánico, con foso de cocodrilos, de cinco en el fondo, y doble contención, para contener un ataque que resultó un espantapájaros.

Demasiadas precauciones para el conjunto conducido por Lionel Scaloni, que se movía sin profundidad, y también con un cerrojo triple.

Como dice Galeano, en el futbol actual hay tantas personas amontonadas en la entrada del área que cada intento de llegada puede ser oportunidad para saludar personas y socializar un poco.

Para esta cita, los dos bandos ya conocían los saldos que había dejado el almanaque de años, cuando se enfrentaban.

La ventaja es brutal para los australes que, de 36 cotejos, se han llevado 19, por cuatro de los aztecas, y 13 igualadas. En Copas del Mundo México jamás ha derrotado a Argentina.

Pero aun así, había una esperanza de que por hoy los astros se alinearan y que el Horóscopo cumpliera los augurios.

El pueblo de México ama la esperanza. En el Mundial del 2006 hicieron un comercial en el que el mediocampista Luis Pérez despertaba en el avión que llevaba el equipo a Alemania y le decía a Torrado que había tenido un sueño y el otro le respondía que soñó lo mismo.

No lo dicen en el anuncio, pero arrullados por los vientos que bajan del cerro en Comala, mientras dormían, se vieron campeones del mundo.

Vamos, mundo, si la insípida Grecia una vez se llevó la Euro en el 2004, el Tricolor puede dar la campanada en un Mundial de estos.

No hay fondo futbolístico que sustente la posibilidad, es cierto, pero siempre puede haber accidentes. El futbol es popular porque es el espectáculo de lo impensado.

Siempre se ha sabido que el gran negocio de las televisoras son el futbol y las telenovelas.

Por el lado del balompié la principal mercancía es, precisamente, la Selección Mexicana. A su vez, los culebrones mexicanos son preciados en todo el mundo porque, justamente, preconizan la esperanza.

Por más que sufra la chamaca asediada por los perversos, entre la oscuridad ve una lucecita de bondad que termina salvándola.

Así es el balompié nacional que, pese a las señales ominosas, se aferra a un destello que puede iluminarlos con alegría, júbilo, triunfo, gloria.

Y el pueblo de México el gran consumidor de es portentoso producto que es El Equipo de Todos.

Como si avanzáramos de hinojos para llegar al altar donde se encuentra la Virgen de San Juan de los Lagos, vimos el juego. Esta vez desde el cielo nos echarán una manita.

No puede ser tanta la adversidad. Luego de un primer tiempo de tanteo y de escasas llegadas ocurrió lo que tenía que pasar.

Dejaron libre a Messi, que recibió solo en la entrada del área y, sin marca, sacó el escopetazo abajo y a la izquierda, pegado al poste.

Lo ha hecho mil veces, pero nadie estuvo para anticipar su movimiento, estudiado hasta el hastío.

San Memo Ochoa que venía de pararle el penal a Lewandowski, para empatar a cero con Polonia, esta vez no pudo hacerse de elástico para alcanzar la pelota.

Anota Messi al 64 y parece que Martino pierde la brújula. Salen Álvarez y Vega y entran Jiménez y Antuna. ¿Alexis fuera?

Si era uno de los dos que le estaba poniendo algo de movilidad en el ataque. Raulito ha tenido sus buenos momentos, pero no está en el mejor y Urielín, pues sí te da unas buenas gambetas en la Liga, pero no produce mucho en canchas internacionales, como lo demostró hoy.

Me gustaría saber en que universo paralelo El Piojo Alvarado puede dar más futbol que el Chucky Lozano.

Pues así se hizo el intercambio, que terminó por achatar lo poco que había de punzante en la línea delantera.

Y ya cuando el partido terminaba, y México se convulsionaba en estertores agónicos, Fernández recibe un corner dentro del área al 88, con la marca de Gutiérrez que, para esta ocasión decidió quitarse la casaca de futbolista para ponerse el traje de ujier.

El mexicano, diligente, primero le quitó con un cepillo las motas de la solapa al argentino y, luego, servicial, le abrió la puerta, con una reverencia, para que disparara sin marca a la puerta de Memo que enmarcó con lindo vuelo la anotación.

Y así se escribió otra página de la tragicomedia tricolor titulada Un día en la vida de la Selección Mexicana en su paso por los mundiales.

Por supuesto, el miércoles el combinado nacional se juega todo ante Arabia Saudita, leones rasurados que se impusieron a los ches, en el estreno de la justa.

Hay posibilidades matemáticas, por supuesto, pero se requiere de una serie de resultados muy complicados que, en carambola, colisionen.

Hasta ahora en dos partidos, México no ha anotado, y no se ve por donde puedan encontrar camino venturoso hacia el arco rival… ¿Jugará el Tri a la altura en su última oportunidad?

Siempre queda la esperanza.

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