En el santoral católico, hoy 14 de diciembre se conmemora y celebra el Día de San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la iglesia. “Fue reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos con santa Teresa de Jesús. Junto con santa Teresa de Jesús, se considera a san Juan de la Cruz la cumbre de la mística experimental cristiana.”
Además de su trayectoria mística-religiosa, San Juan de la Cruz acuño y escribió en un hermoso poema sobre un concepto muy importante en la vida humana: “la oscura noche del alma” se trata de un proceso existencial prácticamente ineludible a todo ser humano, “Noche oscura del alma es una metáfora utilizada para describir una fase en la vida espiritual de una persona, marcada por un sentido de soledad y desolación.”
La experiencia mística y existencial de la noche oscura describe esos momentos en los que sintiéndonos perdidos llegamos a pensar que Dios nos ha abandonado, o que quizás, nunca ha estado con nosotros. La noche oscura es ese periodo en el que las dudas nos abruman y la incertidumbre nos angustia, cuando parece que de nada nos sirven los dogmas ni las doctrinas, cuando nos sentimos al borde del colapso y sin embargo…la noche oscura es un proceso de depuración es, como dicen, “el momento más oscuro que sucede siempre antes del nuevo amanecer….cuando pasamos a otro nivel de la espiritualidad”…Es ese momento en el que ya no esperamos que Dios nos de pruebas de su existencia y precisamente, “Es cuando el alma exhausta dejó de esperar a Dios, cuando la desgracia exterior o la sequedad interior le hizo creer que Dios no es real, pero si sin embargo lo sigue amando, si le horrorizan los bienes que buscan sustituirlo, es entonces cuando Dios, al pasar un tiempo, se acerca de nuevo a ella, se muestra, le habla y la premia. Esto es lo que San Juan de la Cruz llama ‘noche oscura”. Es un filtro, un cedazo, es demolición del ego y la absoluta desnudez de la conciencia que, viéndose tan vulnerable, se rinde, se entrega, para abrirle camino a la verdadera fe.
Me imagino a la noche oscura del alma como un túnel o como un canal de parto que debemos atravesar en algún momento de nuestra vida para llegar al siguiente nivel de existencia, para alcanzar a una fe más pura, menos “negociada”, más incondicional.
Ya sea dese la perspectiva bíblica- religiosa o desde un plano filosófico-existencial, la noche oscura es esa tiniebla que nos obliga, casi por fuerza a encontrar la luz interior…no para entender el gran misterio, sino para fundirnos como parte de él, posibilitando la experiencia de Dios como parte esencial de la ruta del Ser. La noche oscura del alma no nos dirige a buscar la luz, sino que nos ofrece la oportunidad de convertirnos en luz.

