Anoche la NFL presenció lo que seguramente es el final definitivo de una era en el deporte profesional.
En el duelo de comodines de la Conferencia Nacional, los Vaqueros de Dallas aplastaron a los Bucaneros de Tampa Bay por un marcador de 34 a 14.
El resultado es trascendental pues no solo representa que los texanos califican a la ronda divisional donde tienen enfrente a unos complicadísimos 49’s de San Francisco, sino que finalmente rompieron con una racha de siete partidos consecutivos sin poder vencer a Tom Brady.
El tema aquí es que la (mayoría) de las líneas de los Vaqueros no solo vencieron, le pasaron por encima a unos Bucaneros cuyo equipo está muy por debajo del nivel que Brady necesitaba para seguir en el top de este deporte.
Y digo que la mayoría de las líneas porque es evidente que desde hoy, Jerry Jones y compañía han de estar llamando a cuanto pateador esté disponible luego de la patética actuación de Brett Maher, quien pasará a la historia por ser el primer jugador en esta posición en fallar cuatro intentos de punto extra consecutivos (cinco, si contamos el que falló al final del encuentro contra Washington).
Quienes vimos el juego y la actuación de los Bucaneros, extrañamos aquellos compañeros de Brady quienes sabían aprovechar su liderazgo y ganaban los encuentros como fuera necesario, ya sea con palizas, regresos memorables o balones inflados… la cosa era ganar.
Hace unos meses mucho se estuvo hablando de lo conveniente que era que Brady saliera del retiro para intentarlo una vez más. Más de dos presagiaron negros nubarrones en el horizonte de Tampa considerando que el GOAT no iba a contar con el equipo que lo llevó a ganar su séptimo anillo de campeón en el 2021.
Aún así Brady logró llevar a los fascinerosos a una bastante improbable calificación donde sus seguidores (que aún son muchos), esperaban ver uno más de los regresos a los que los tiene acostumbrados.
Pero ayer las cosas fueron distintas. Brady caía al piso, se deshacía del balón con prisas, fallaba pases, se enojaba con sus líneas.
Hoy que los Bucaneros sufren con los moretones de la paliza que les pusieron los de azul y plateado, la prensa especializada habla de que, ahora sí, la carrera de Brady ha llegado a su fin.
La vida es injusta, eso lo sabemos, pero en el caso de un jugador tan determinante como Brady, da tristeza ver que su último partido puede ser el que tuvo enfrente a los de la estrella solitaria, a quienes les importó un pepino que tenían enfrente a uno de los más grandes de la historia.
Ahora, esta victoria ¿será suficiente para que -ahora sí- sea el año de Dallas?
La neta lo dudo… pero ese es tema para otro entrega.

