Aunque cada vez es más popular y existe más información real y evidencia científica sobre la actividad física denominada físicoconstructivismo y hoy el mundo del fitness, aún hay mucha ignorancia y estigmas de quienes pretenden descalificar y generalizar con frases hechas como la más común: “¡qué chiste, están llenos de esteroides!”.
Si bien es cierto que en estas disciplinas, como en todos los deportes, sobre todo los de alto rendimiento, el uso de esteroides y fármacos se ha normalizado, en la construcción de músculos se cuestiona más que en los demás de manera injusta, como si simplemente por “inyectarse” todos pudieran adquirir un cuerpo de Arnold Schwarzenegger o de Rachel McLish.
Si eso fuera así de fácil como los críticos (curiosamente la mayoría sedentarios) piensan que es, tan solo con ir a la farmacia cualquiera pudiera transformarse en algunas semanas, aunque si consultan a un endocrinólogo sabrán que lo único que harán será dañarse el hígado, los riñones y la tiroides entre otras cosas y, si no lo acompañan con alimentación planeada, intensa rutina física, descanso y mucho más de lo cual hablaremos hoy, sus cambios serán nulos.
He tenido el privilegio de competir varias veces como reto personal y para comprobar lo extremo que es una preparación para un evento, por lo que puedo dar testimonio de todo lo que implica y por supuesto respeto y admiro a quienes dedican su tiempo completo a esta disciplina que es un estilo de vida y para el cual se requiere actitud, mentalidad, muchas horas y años de entrenamientos intensos, descanso cuando otros se divierten y una meticulosa forma de alimentarse la mayor parte del año, solo por mencionar lo más común y tangible, se usen o no se usen sustancias exógenas.
Por supuesto y no es la primera vez que lo confieso, también he usado fármacos y estoy consciente de que hay que hacerlo bajo estricta supervisión médica y responsabilidad, además de que es uno de los temas de los que deberíamos hablar con apertura y no engañar a los principiantes, sobre todo adolescentes y jóvenes, tratando de venderles suplementos alimenticios que para nada tienen el efecto de los fármacos y de lo cual está llena la industria de los complementos.
Por eso aplaudo que se hable abiertamente de estos temas en los seminarios de enseñanza con avales federados, contrario a lo que hacen algunos “influencers” de redes sociales que no confiesan su uso y solo hacen que estas disciplinas sean más cuestionadas.
Hablar de frente sobre el uso de esteroides, sus ventajas, desventajas, riesgos y efectos secundarios, haría que el fitness fuera menos cuestionado y que quien elija esa vía en su preparación lo haga con responsabilidad y sabiendo que es tan solo un ingrediente que, sin todo lo demás, su uso será en vano.
También hay que decirlo con todas sus letras, debería hablarse de su uso en otros deportes profesionales como el soccer, el fútbol americano, el béisbol, el básquetbol, el atletismo y otros más, en los que existen técnicas muy claras para evadir los antidoping positivos.
Y más allá de eso, además de hacer prevención amplia y universal, hay que dignificar el fitness hablando de todo lo positivo, tenaz y disciplinado que es llevarlo como forma o estilo de vida.
Entrenar cinco o seis veces por semana con una estrategia de acuerdo a la morfología personal (los planes universales solo son guías), conocer el metabolismo propio para diseñar el régimen alimentario de cada etapa del año, evitar el stress que es un bloqueador de avances en el organismo, combinar esta rutina con la vida profesional o laboral y con la familia, descansar para recuperarse, mantener un constante nivel de motivación, sostener el enfoque disfrutándolo con alegría y cuidar sobre todo el estado general de salud, es lo qué hay detrás de alguien que está construyendo cuerpo, mente y espíritu en equilibrio.
¿Verdad que no todo es inyectarse? Además de qué hay muchos y muchas que no usan esteroides ni hormonas.
Aclaro que no estoy defendiendo el uso de esteroides, sino solo diciendo las cosas como son y tratando de dignificar a quienes practicamos esta disciplina que muchos quieren denigrar sin conocer todo lo qué hay detrás.
Por supuesto que no lo recomiendo en jóvenes que tienen toda la hormona de manera natural y tampoco si no hay un propósito válido para hacerlo, exhortando a quienes están en este fascinante mundo a que experimenten la vía larga y eviten a quienes les venden y recomiendan sin escrúpulo alguno.
Adicionalmente, cada usuario de gimnasio es una historia de vida y nadie sabemos lo que hay detrás de ella por lo que merecen respeto y consideración.
Por ello y para compartir en nuestra comunidad que lo que debemos procurar es un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, invitamos a quien lo desee a que se una a nuestro recién iniciado reto 10 semanas para construir un nuevo yo en 2023, mismo que se podrá seguir y compartir a través de nuestras redes sociales @olympiafitness donde trataremos de estar motivándonos entre todos y compartiendo nuestras respectivas experiencias.


