Tener una mentalidad fuerte a la hora de correr es clave para poder obtener buenos resultados en cualquier distancia, incluyendo, por supuesto, el maratón, siempre y cuando tengamos un buen entrenamiento.
Nos preparamos con todo el empeño, día tras día, cumplimos con los entrenamientos, ponemos atención en todo, series largas, cortas, realizamos distancias, medias, largas, hidratación, alimentación, no nos olvidamos de los descansos totales o activos.
Acudimos a masajes de descarga, probamos previamente la vestimenta, es decir, toda la parte interior y exterior está lista, ¿y la mente?
¿Cómo podemos preparar la mente para este tipo de desafíos?
Para poder llevar a nuestra mente a un nivel que juegue a nuestro favor, y no en contra, debemos entrenarla junto a nuestro cuerpo.
La base es la autoconfianza, y para conseguirla, primero tenemos que concentrarnos en cada entrenamiento que hagamos.
Saber cuál es su función dentro del programa, y enfocarnos en alcanzar el propósito de este, forzarnos a alcanzarlo nos ayuda a irnos conociendo.
¿Cómo reaccionamos ante el cansancio? la presión ante un posible desgano, por ejemplo, ante las series en pista, en equipo. ¿Cómo me siento si soy el último del grupo en terminar la serie? Es decir, el más lento, ¿eso me ocasiona enfado y me impulsa a hacer la siguiente más rápido? ¿sólo me motiva en buena forma a mejorar o me deprime y ya no quiero entrenar?
Según sea nuestra respuesta, nos da una idea de las áreas de oportunidad de nuestra mente, para poder trabajar en ellas.
Otro punto importante para ir aumentando nuestra confianza es tener objetivos claros y, sobre todo, realistas, alguien que lleva unos días que empezó a correr, sería ilógico que se proponga completar un maratón en el siguiente mes.
Lo correcto es ir estableciendo objetivos a corto, mediano y largo plazo, y si bien el proceso puede resultarnos lento, tedioso, es la forma segura de conseguir avances sólidos y duraderos, física y mentalmente.
Cuando entreno para algún maratón, mi coach me maneja alrededor de 8 distancias de al menos 30 kilómetros, y sí, claro que es pesado, porque las semanas donde bajas no son menos de 20 kilómetros, y en cada distancia larga vamos marcando el objetivo de ritmo, según lo que vaya indicando mi rendimiento, y entonces, basándonos en estos datos, se hace la estimación del paso al que puedo correr el maratón.
El haber “ensayado” tantas veces el paso me brinda una gran seguridad a la hora de correr los 42 K, porque dentro de cada uno de esos entrenamientos no sólo se lidia con mantener el ritmo, sino con incomodidades de todo tipo, ya sea el clima, algún dolor, el cansancio, y demás.
Todo esto fue preparando a la mente para resistir el día de la prueba, y es necesario estar consciente de que esto pasa para poder obtener el mayor beneficio posible.
Y algo más que ayuda a la autoconfianza es la visualización, una técnica muy utilizada en psicología deportiva, y no es otra cosa que repasar mentalmente lo que hacemos el día de la carrera, de una forma clara y positiva.
Michael Phelps en su libro “Bajo la Superficie” narra que cuando está a punto quedarse dormido, visualiza su competencia hasta el punto que sabe con exactitud qué quiere hacer, meterse al agua, deslizarse, bracear, girar, tocar la pared, dejar el tiempo parcial en centésimas, en fin, una visualización muy detallada, que junto con todo el trabajo hecho, le trajo siempre excelentes resultados.
Tener una mentalidad fuerte se logra con constancia, igual que la forma física, combinar ambas, siempre nos traerá buenos resultados.


