Embestida contra la transparencia

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El crimen perfecto es aquel que ocurre en público, sin que parezca que es un delito y concluye sin que nadie lo detenga, en total impunidad, algo así está ocurriendo ante nuestra vista, en un hecho histórico vemos como desde hace meses se han puesto las bases para desmantelar instituciones descentralizadas, manejadas por ciudadanos ajenos a la clase política que tienen como fin equilibrar la balanza del poder en México, tradicionalmente cargado para el lado de los poderosos.

En este contexto le toca el turno al INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales), organismo con autoridad de obligar a las dependencias de gobierno a dar la información pública que solicita el ciudadano, y que garantizar el “derecho a saber”, y que hoy está bajo amenaza, enfrentando nos solo la parálisis a causa de la negligencia de la Cámara de Senadores, también haciendo frente a las descalificaciones que vienen de la máxima autoridad, el presidente Andrés Manuel López Obrador, en este contexto la guerra ya está cantada contra el INAI.

Este organismo fue creado en el año de 2003, con el nombre de Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), en el 2015 cambia su nombre tal como se le conoce ahora. Este instituto es el encargado de obligar que los entes de gobierno den respuesta a miles de solicitudes de información que los ciudadanos realizan a través de su portal de forma gratuita.

Gracias al INAI, que siempre ha resultado incómodo para el gobierno en turno, se supo del escándalo de la Casa blanca, propiedad de Angélica Rivera en ese entonces esposa del expresidente Enrique Peña Nieto, del número real de muertes en la guerra contra el narcotráfico, sobre la estafa maestra, del caso de corrupción de la empresa Odebrecht, de los costos exorbitantes de bienes y servicios que adquieren las dependencias públicas, de muchos contratos millonarios sin licitaciones y, por tanto, sospechosos, así como y de muchos temas que han puesto en jaque a políticos y empresarios e incluso los han llevado a la cárcel.

A pesar de lo anterior, actualmente esta institución es abiertamente atacada por el presidente López Obrador, quien dice que no “sirve para nada”. Me parece que fue hace pocos años cuando un funcionario del entonces IFAI acudió a la frontera para ofrecer a los periodistas un curso sobre cómo usar las herramientas digitales para acceder a la información, motivándonos a ejercer y exigir el “DERECHO A SABER”; sobre todo cuando lo que demandamos es información de carácter público, relacionada con quienes en la teoría son empleados del pueblo, pero en la realidad se conducen como pequeños faraones, que no quieren rendir cuentas a nadie.

Hoy el INAI no puede sesionar y atender los cientos de recursos interpuestos contra instituciones de gobierno que se niegan a dar respuesta a las peticiones ciudadanas, no puede operar, ya que solo tiene 4 de los 7 comisionados con que debe contar, ¿los responsables? La Cámara de Senadores que tardó un año en designar a dos personas. Cuando por fin se pusieron de acuerdo nombrando a dos comisionados (no sin polémicas, pues uno de los designados fue el candidato peor evaluado en los exámenes), el presidente vetó los nombramientos, para así lograr paralizar su labor, puesto que el mínimo para sesionar es 5 integrantes del pleno del INAI.

Esto ya se veía venir, cuando en una muestra de absoluta indiferencia por la transparencia y rendición de cuentas, hace unas semanas la Cámara de Senadores evitó sesionar para nombrar, al menos, uno de los 3 comisionados faltantes del INAI, y en su lugar se fueron a disfrutar de 12 días de vacaciones por Semana Santa, privilegio del que goza este selecto grupo de políticos que reciben más de 100 mil pesos al mes como remuneración.

Ante esta realidad que impacta a todo el país porque es un atentado a la democracia mexicana, es bueno recordar que el INAI no surgió por ninguna iniciativa política, fue un reclamo de la ciudadanía, cansada de la opacidad, que urgió al gobierno para que dispusieran su creación y funcionamiento, y hoy después de más de 20 años estamos a punto de ver como podría ser sepultado ante la mirada complaciente de aquellos para quienes la transparencia siempre ha sido un tema incómodo.

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