No llegaron a una Final de Copa América.
No le ganaron a Brasil una Copa Confederaciones.
No le ganaron a Brasil una Copa Oro.
No son Luis Hernández y sus cuatro goles en una Copa del Mundo.
No dieron un partidazo ante Italia, en una Copa del Mundo.
No dieron un partidazo ante Argentina en una Copa Confederaciones.
No, sólo golearon a una de las peores Honduras en muchos años.
No era Diego Cocca el único culpable de los malos resultados de los últimos tiempos en la Selección Mexicana.
La victoria de 4-0 del Tri sobre la Selección de Honduras, en su presentación dentro de la Copa Oro, ha sido festejada con bombo y platillo.
Pero ¡cuidado!, porque esos festejos desmedidos son lo que hacen que esta generación despegue los pies de la tierra y crea que ha ganado más de lo que ganado, para desinflarse a la hora buena.
No podemos olvidar en que en los últimos fracasos los jugadores han tenido un papel fundamental, tanto en la última Copa del Mundo, bajo la dirección técnica de Gerardo “Tata” Martino y después en la Liga de Naciones con Cocca.
Sí, ganarle a Honduras representó un alivio en medio de la tormenta, pero falta mucho, mucho trabajo.


