Monterrey, NL.-
Con el poder de ser coordinador de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, Mario Rojo Flores fijó sueldos a cinco maestras cercanas a él con escasa experiencia, las cuales reciben mensualmente desde 13 mil hasta 18 mil pesos, mientras otros con décadas en la docencia son ignorados.
Karen Yahaira Jasso Vaquera, Silvia Enedit García García, Carmen Dinora García Retes, Yessica Karina Araujo Montelongo y Patricia Georgina Llamas Villarreal, según una consulta a Transparencia de la UANL, son las beneficiadas de Rojo Flores en la nómina… y con derecho a voto en una futura elección de director.
El coordinador de la FCC, nombrado en mayo del año pasado, busca un segundo trienio como director luego de que en 2016 fue impedido para repetir en ese cargo ante una serie de amenazas e irregularidades en el proceso de elección.
Jasso Vaquera, asistente de Rojo Flores, percibe 17 mil 702 pesos mensuales equiparable a un subdirector académico; García García 18 mil 055 pesos, como si fuera jefa académica, y García Retes cobra 13 mil 758 pesos, equivalente a un jefe del departamento académico. Está otro caso como Araujo Montelongo que gana 14 mil 844 pesos netos.
“Ellas son las favorecidas por Mario Rojo. Sin experiencia en la docencia, incondicionales ,con salarios elevados y que tienen derecho a votar. Y mientras eso pasa amenaza y se quiere deshacer de catedráticos investigadores con doctorados y maestrías como Juan Antonio Garza y Francisco Salazar”, dijo una fuente a Hora Cero.
Pero esta manera de favorecer a maestros subiéndolos de categoría, con elevados salarios y sin preparación para dar clases frente a los alumnos no es exclusivo de la actual gestión, aclaró otra fuente consultada, pues pasó lo mismo en la anterior de Monserrat Arango y Margarita González Treviño.
Entre ellos Francisco Saucedo, Marlén Yadari, Alejandro Hernández, Julissa Cerda, Cristina Miranda, Irma Moreno, Erika Tamez, Gabriela Trejo e Irma Cruz.
Cuando una segunda denuncia contra Rojo Flores ante el Honorable Consejo Universitario -quien lo denunció penalmente ante la Fiscalía General de justicia de Nuevo León, está en camino-, un maestro con 22 años en la docencia y con maestría (se omite su nombre por obvias razones), espera que un día cambie su suerte y tenga la planta en la Facultad.






