Nuestro deporte del maratón parece estar entrando en una nueva dimensión.
¿Por primera vez alguien correrá el maratón debajo de las dos horas? Todo indica que sí.
La actuación del keniata Kelvin Kiptum la mañana del domingo en Chicago, y también de Sifan Hassan, corredora nacida en Etiopía, pero nacionalizada danesa, atrajo las miradas del mundo.
No sé cuál haya sido el rating de la transmisión que originó el canal local Telemundo Chicago.
Pero la hazaña de ambos estuvo en boca durante todo el día, como pocas veces, de la comunidad corredora internacional.
En Monterrey, quizá nadie ha documentado la manera cómo el deporte del maratón ha evolucionado, como el periodista Rubén Romero, mi reconocimiento para él, quien ha sido pieza clave en el crecimiento de la cultura de los corredores en México.
Quizá en ninguna época de la historia los récords han caído de manera tan acelerada como ahora. Kiptum estableció en Chicago una marca de 2 horas y 35 segundos.
Nadie había logrado correr el maratón debajo de las dos horas y 1 minuto, pero Kiptum, de 23 años de edad, lo hizo tras batir la marca de Eliud Kipchoge, considerado el más grande maratonista de todos los tiempos, y que había totalizado 2 horas 1 minuto y 9 segundos, el año pasado en Berlín.
Y en las mujeres, como lo documentó Romero, Sifan Hassan, de 30 años, ganó el primer lugar con un tiempo de 2 horas 13 minutos y 44 segundos, lo que habría sido récord mundial si hace algunas semana la etíope Tigst Assefa no hubiera roto el récord en Berlín, con una impresionante marca de 2 horas 11 minutos y 53 segundos.
¿Qué nos dice todo esto más allá de los números? Que el deporte del maratón, en mucho a través de las actuaciones épicas de estos corredores, está alcanzando una popularidad sin precedentes en el mundo.
Y que, más allá de la utilización de la tecnología en el calzado, nos indica que todos podemos ir en nuestra vida diaria más allá de los límites que creemos que existen.


